miércoles, 12 de febrero de 2014

Carta abierta a una delicuente

Despreciable delicuente:

Seguramente cuando el pasado 5 de Enero te dirigías a la Iglesia de Santa Marina con tu spray y tu mechero ibas pensando que tu acción te iba a convertir en una heroína dentro de tu círculo. Seguramente dentro de tu infinito odio no sabías ni muy bien como hacerlo y fue un poco mezcla de improvisación y alguna idea que llevaras pensada. Gracias a Dios tu odio es inversamente proporcional a tu inteligencia y es por eso que aunque causaste daño no fue ni el que pretendías ni el que no se hubiera reparar. No te conozco y quizás falle en mi descripción basada en ideas preconcebidas, pero estoy casi seguro que te consideras de izquierdas, feminista, defensora de los más desfavorecidos, apoyo del que no tiene nada y le das cierta importancia a la palabra cultura. ¡Qué pena que tu analfabetismo social y tu ignorancia no te dejen ver que en un sólo acto atacaste a todo lo que tú dices que defiendes!.

No creo que lo sepas pero la iglesia a la que tu metiste fuego es la sede de la Hermandad de la Resurrección de Sevilla, la cual días antes de tu bellaquería había organizado una carretilla para recoger alimentos y donativos y así dar de comer a quien no tiene nada, en definitiva ayudar a esos desfavorecidos que tú dices defender. También esta misma hermandad colabora habitualmente con el comedor del Pumarejo, a ese donde todos los días acuden en manada personas que no tiene ni para un plato de comida caliente al día. Tú sí que lo tienes, de eso estoy seguro, porque por ese comedor no te has pasado nunca ni para pedir ayuda ni para ofrecerla, porque claro, lo tuyo es no mover un dedo para ayudar, tú solo mueves el dedo gordo para encender el mechero. ¿Sabes que tus daños causaron 3000 € a la hermandad? No quemaste 3000 € de banqueros, políticos ni siquiera de la Iglesia, tú le quemaste 3000 € al que todos los días pide auxilio para sobrevivir, a esos padres parados que no saben ya como sacrificarse para que su hijo tenga una nutrición sana. Contra ellos iba tu delito, no te engañes, el daño irreparable se lo has hecho a ellos.

Además es curioso que atacaras una iglesia con el nombre de Santa Marina, si lo de antes era un ataque directo aquí podíamos decir que hiciste un ataque simbólico ¿Sabes quien fue Santa Marina? Aquí no voy a arriesgar, NO lo sabes seguro porque lo tuyo es más moverte para coger cartones que prendan que coger libros y aprender un poco. Cierto es que en su biografía puede que nos encontremos con elementos cercanos a la leyenda pero en resumen podemos decir que era hija de un Gobernardor Romano y que su madre, tras alumbrar 9 hijas de una vez tuvo miedo de ser repudiada y mandó a una servidora que las ahogara en el río. Esta servidora no cometió el asesinato y dio las niñas a amigos para que las criaran. 20 años después, el gobernador se enteró que eran sus hijas y les propuso que renunciaran a su fe católica a cambio de una vida de lujos. Ellas no lo hicieron y por tanto fueron condenadas a muerte. Si la historia de Santa Marina hubiera ocurrido hoy en día, lo mismo tú te hubieras manifestado en favor de "Justicia para Marina". Hubieras acusado al gobernardor de dictador y machista (y seguramente en ambas cosas llevaras razón) y te hubiera aterrorizado la forma en la que fue ejecutada. Y como te decía antes, simbólicamente, tu acción del pasado mes incluía un ataque a esa mujer que luchó por eso que hoy en día está tan de moda del derecho a decidir.

Y un favor te voy a pedir, no digas que tu acto vandálico es en nombre de la izquierda o en defensa del aborto porque con eso atacas a muchas personas que a lo largo de la historia han luchado porque "ser de izquierdas" sea sinónimo de progreso. Muchas personas cuyas acciones no se movían por la destrucción y el fanatismo sino por la construcción y la cordura. Tú no te diferencias mucho de un fascistas, de hecho sois exactamente iguales: totalitarios, destructores y sin capacidad de defender vuestras ideas con la palabra. Y eso te lo dice alguien que ideológicamente puede estar cercano a algunas de tus ideas pero que evidente el abismo que nos separa entre ser un ciudadano cívico y una despreciable delincuente hace que cualquier coincidencia que tengamos sea puro azar. 



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