domingo, 20 de junio de 2021

La obligación de opinar de todo

La pasada semana se celebró el famoso cabildo en la Hermandad de las Siete Palabras. Finalmente l@s herman@s de la corporación de San Vicente decidieron no sustituir a la actual Virgen de la Cabeza por la dolorosa tallada por Juan Manuel Miñarro. Realmente estos meses hemos visto cosas que han rechinado mucho. A diferencia de lo que suele decirse, que haya división y confrontación de ideas es siempre bueno en cualquier ámbito de la vida. Lo perjudicial es cuando lo que hay es porfía y ausencia de ideas propias, algunos sólo van a destruir al que piensa distinto. Todos sabemos qué ha pasado y qué hemos visto en torno a todo este tema, no hace falta volver a ello ahora.

Igualmente, me genera cada vez más rechazo en qué se están convirtiendo las redes sociales cofrades, principalmente Twitter. Parece que muchos sienten la necesidad de dar su opinión de todo, con el riesgo que eso conlleva, porque es imposible saber y estar informado de todo. Es más, normalmente ese grupo de 'cuñados' no saben absolutamente de nada. Sin embargo, el altavoz de un tuit hace que se sientan en posición de la verdad y jueguen sucio. Quienes creían que era oportuno el cambio, hacen mofas del número de nazarenos que acompañan a la Virgen de la Cabeza cada Miércoles Santo. Quienes defendían mantener a la titular, mandan a las 136 personas que votaron a favor del cambio a que se vayan de la hermandad y creen una nueva entidad con la titular de Miñarro. Todo esto es vomitivo y de una bajeza moral máxima. 

Como dice el cómico Ignatius Farray, muchos confunden libertad de expresión con tener que opinar de todo y a todas horas. "Libertad de expresión también significa callarte la puta boca, si a ti te da la gana", comenta normalmente el humorista canario. Esto en el mundo de las redes sociales es difícil, porque muchos viven de crear ruido a diario y con cualquier asunto, ocultando su identidad, por supuesto. Decir una cosa y la contraria, dependiendo de la época en la que un argumento o el contrario haga más ruido. Por desgracia, escondidos en las redes sociales hay demasiadas personas tóxicas con enormes complejos en su vida real. Y también hay demasiados que, cual marionetas, propagan esos eslóganes simples y vacíos. 

A nadie escapa que el asunto de Siete Palabras también ha sido movido por esos medios de comunicación que se creen por encima del bien mal. Se autodenominan profesionales, cuando lo que menos tienen es profesionalidad. Esta misma semana hemos visto su reacción ante el cabildo de la hermandad del Miércoles Santo e intuimos que seguirán avivando la llama de la disputa. No contentos con ello, también esta semana, manipularon vilmente unas palabras del consejero Aguirre, relacionadas con la tan ansiada vuelta de las procesiones. No conocen la deontología periodística. Ojalá pronto suenen los llamadores de los pasos en los templos y en las calles, porque los otros llamadores están muy vistos y dan cada vez más nauseas. 

domingo, 6 de junio de 2021

Not today

Si hay algo del mundo cofrade que no ha cambiado en todo este tiempo, es la capacidad que tienen algunos cofrades para crear polémicas estériles que no van a ningún lado. Tampoco ha cambiado una parte del sector cofrade que sigue sin entender (o sin querer entender) el carácter popular de la fiesta. Hay que reconocer que el momento en el que Juan José Asenjo sale a la puerta con el ostensorio es una imagen ridícula con personas agolpadas para hacer una foto. Es obvio que la organización no fue la mejor. A raíz de ese momento se han marcado dos discusiones: la cantidad de fotógrafos que había y si se hubiera podido hacer una procesión en la calle. 

Antes del 14 de marzo de 2020 ya había muchos fotógrafos cofrades y seguirán existiendo cuando volvamos a la normalidad. Ya sean fotógrafos profesionales (en Sevilla se pueden contar con los dedos de una mano en el mundo cofrade, aunque muchos sean los que se autoproclamen profesionales) o amateur (la inmensa mayoría). No sólo pasa con las cofradías, también pasa en el deporte, en los conciertos, en los bares... nos hemos acostumbrado a fotografiarlo todo. ¿Es malo eso? Evidentemente no, mientras se haga con educación, nadie debe decirle a otra persona cómo debe disfrutar los diferentes momentos. En el caso del Corpus algunos disfrutarán o vivirán el momento arrodillándose, otros haciendo una foto con el móvil y otros simplemente estando allí sin arrodillarse ni haciendo fotos. Ninguno de ellos es mejor ni peor que los otros por vivir a su manera ese momento. 

El tema de la procesión es darle vueltas a lo mismo que llevamos haciendo desde marzo de 2020. Unos pocos siempre han negado la gravedad de la situación. Han mostrado su mezquindad moral al anteponer sus gin-tonics y sus pasos a las vidas humanas que esta pandemia nos está dejando. Casi la totalidad de ellos ocultos en cuentas fakes, porque cara a cara ninguno muestra esa podredumbre ética. Otro grupo de personas se crean un personaje en las redes sociales, seguramente porque asocian éxito y reconocimiento, pero en el fondo de lo que están huyendo es de tremendas frustraciones personales y de una vida real (la única que existe, la virtual no es nada) donde no son capaces de conseguir esa felicidad que le dan los "Me gusta" y los retuits. Hay también quienes de repente han sacado la salud mental a relucir para usarlo como argumento de sus posturas banales. Execrables que obviamente nunca han visto un psiquiátrico por dentro (y ojalá nunca tengan que verlo). Quienes sí hemos visto esa realidad ya hablábamos de ella antes de 2020 y lo seguiremos haciendo después de la pandemia, porque es un problema social grave el que tenemos en España con ese asunto. Pero es indudable que esa realidad no tiene nada que ver con que no salga un paso a la calle. La falta de sociabilización sí puede crear episodios graves de depresión o ansiedad, pero actualmente nos podemos sociabilizar perfectamente, aunque no haya cofradías. Igual que lo podemos hacer aunque no haya estadios llenos, conciertos de grandes grupos, festivales de música o Ferias varias. 

Estoy convencido que vamos a tener pasos en la calle y normalidad cofrade mucho antes de lo que dicen los apocalípticos, pero algo después de lo que quieren los histéricos cofrades negacionista del virus. A día de hoy la vacunación avanza a un ritmo espectacular en nuestro país (punteros dentro de la UE). La eficacia de la misma es indudable, porque el número de fallecidos ha bajado con respecto a enero 2021 y al 2020, pero eso no quiere decir que la pandemia haya acabado, que no sigan muriendo personas o que no haya riesgo de colapsar las UCIs, de nuevo. La legislación autonómica indica que las procesiones y romerías no son aconsejables en ningún caso (En nivel 3 y 4 las prohíbe directamente y en nivel 1 y 2 no las aconseja). Las indicaciones del gobierno nacional van por el mismo camino y exactamente igual pasa con las autoridades sanitarias. Desde los que tenemos familiares médicos y le preguntamos directamente hasta la OMS señalan que eventos como un festival de música o una procesión no son aconsejables a día de hoy (junio de 2021). Todos están equivocados y no tienen ni idea, el que sabe es tu 'cuñao' que dice que si no tenemos pasos en la calle, es porque hay un grupo de personas que han organizado todo esto para acabar con la Semana Santa. Claro que sí, guapi. 

"Pues en Toledo ha salido el Corpus y no pasa nada", bueno, el no pasa nada en todo caso se vería en 15 días, pero la realidad es que en Toledo lo que han hecho es sacar la custodia a una calle acotada y exponer allí durante horas al Santísimo. ¿Es una opción mejor que la de Sevilla? Yo creo que sí ¿Es eso una cofradía? Yo aseguro firmemente que no. "Pues en Valencia sacaron a la patrona", sí, para una misa en una plaza acotada. ¿Es eso mejor que hacerla en interior? Sí, algunos ya defendimos, por ejemplo, que la Esperanza de Triana hubiera hecho su función en la calle Pureza ¿Es lo de Valencia una procesión de la patrona? Obviamente no. "Pues la Cruz de la calle Sevilla de la Palma del Condado salió", se trata de una población de apenas 10.000 habitantes y fue una traslado donde había sólo una decena de personas. No salió como lo hace habitualmente en procesión, en su paso y con la banda. ¿Por qué pongo estos tres casos? Porque tuvieron mucho impacto en redes sociales, grupos de Whatsapp y barras de bar. Algunos quisieron hacer ver que eso estaba cercano a la normalidad o cuanto menos que se conformaban con esas migajas. Personalmente creo que la normalidad cofrade sólo es una: paso en la calle, banda detrás y libertad absoluta de movimientos del público asistente. Todo lo que salga de esos parámetros que lo compre quien quiera un mundo cofrade mutilado, yo desde luego no compraré esa idea jamás. Más pronto que tarde volverán los pasos, la bulla, las bandas y los gritos de "¡A esta es!", no tengáis duda, pero como diría la protagonista de Juego de Tronos, Arya: "Not today". 

domingo, 2 de mayo de 2021

¡Cofradas, al poder!

La No Semana Santa - y en general todo esta etapa pandémica - nos está dejando un aspecto muy positivo para el mundo cofrade. Parece que empiezan a proliferar otros medios y formas de comunicar la fiesta, más allá de cursilerías televisivas, programas de radio morbosos o columnas de opinión chabacanas. Estamos viendo cómo salen otros rostros con otras ideas y visiones de la Semana Santa, que sobrepasan el intento imponer una única realidad. Me gustaría destacar cinco por encima de todos:

- Revista Nazarenos. En mi opinión, de los productos cofrades mejor elaborados de los últimos años. Creo que es más necesaria que nunca una publicación así, porque, como digo, nos están intentado vender una única visión de las cofradías, cuando eso es totalmente falso. Si existen un millón de cofrades, hay un millón de visiones. Además salta a la vista que detrás de "Nazarenos" hay mucho, pero que mucho trabajo. 

- El Programasso. Sin duda, la gran relevación de la semana. Si Antonio Garrido y su equipo nos tenían acostumbrados a sacarnos una sonrisa cada viernes de Cuaresma, esta vez han dado un paso más, haciendo un programa diario de tres horas y sabiendo conjugar humor y sentimiento (el de verdad, no el impostado que estamos acostumbrados a ver en la pequeña pantalla cofrade). ¡Chapeau! el humor siempre debe ser un pilar de nuestras vidas, pero en la época que vivimos debe ser la bandera de nuestra existencia.

- Volver al Origen. De la mano de 'A Pulso Tv' nos llegaron un buen número de horas diarias de entrevistas y vídeos de procesiones de otros años. Me parece que la idea es buena, quizás falte algo de experiencia, porque se trata de un equipo muy joven. Pero eso no es problema, la experiencia no es una cualidad innata de los seres humanos, sólo la podemos conseguir con el paso del tiempo. A todos nos ha pasado en nuestra vida laboral. Seguro que con esas ideas innovadoras y más experiencia lograrán productos más que interesantes en un futuro. 

- La nueva cadena local, PTV, también trae un nuevo programa cofrade, "Sentir Cofrade". De Domingo de Ramos a Sábado Santo hicieron un emisión que pude ver en algunos momentos y me pareció bastante mejor que la de su rival en la televisión analógica. Más información que repetición de lugares comunes y más contenido que mensajes vacíos. Habrá que ver qué desarrollo tiene el programa a partir de ahora. 

- Casa Hermandad. Llevan algunos meses más de rodaje y está encabezado por profesionales con experiencia incluso en la televisión pública de los andaluces. Intentan adaptar el formato clásico de la televisión pero para Youtube. No hay excesiva innovación en sus contenidos, a pesar de ser un medio nacido para y por lo digital, pero es verdad que en algunos asuntos cambian el enfoque habitual.   

Sin embargo, me sigue decepcionando enormemente un asunto: la poca visibilidad que tienen las cofradas. Incluso en estos cinco proyectos que están llevados por personas jóvenes (Nazarenos, El Palermasso, Casa Hermandad y Sentir Cofrade) y muy jóvenes (A Pulso TV) que son atrevidas en sus planteamientos y rompedoras en su estilo, siguen estando vetadas por completo las mujeres en los órganos de dirección y casi en la visibilidad. Aquí podemos añadir a la gente de la 'Trabajadera APP', que han colaborado con el Programasso, un caso muy similar al de A Pulso TV, chavales de veinte poco años y que en su extenso equipo no tienen ni a una sola mujer. 

Y esto en el siglo XXI no es normal. En general, como sociedad nos queda por avanzar mucho todavía, pero avanzamos. Hay presidentas autonómicas, ministras y alcaldesas en un número significativo, por ejemplo, algo que hace algún tiempo no era lo normal. Hay paridad de diputados y diputadas en el Congreso, entre otras cosas gracias a medidas tan eficaces como las listas cremalleras. Hay, por supuesto, presentadoras de telediarios, programas de televisión y radio. En España hay directoras de medios de comunicación.

A veces se comenta que esto pasa porque son ellas mismas las que no quieren esos puestos. No es verdad. Es además lo mismo que se comentaba hace 30 y 40 años cuando no había los mujeres en los puestos que hemos visto en el párrafo anterior. Sólo hace falta hablar con ellas y ver que no es cierto, que muchas sí quieren, pero no les dejan. También hay muchos hombres que dicen que no quieren estar en esos puestos, pero sin embargo están ¿verdad? Son palabras random de todo candidato a hermano mayor, por ejemplo. 

Siempre que se habla de estos temas me gusta poner un ejemplo que muestra muy a las claras el machismo intrínseco que existe en la sociedad cofrade. Creo que en esta ciudad hemos visto mojarse a todas las cofradías alguna vez. Algunas de ellas es hasta un clásico verlas debajo de grandes trombas de agua. Al cortejo de Los Javieres con Maruja Vilches como hermana mayor no le cayó ni una sola gota de agua. Sí, en 2011 abrieron las puertas de la parroquia para salir, porque el cabildo de oficiales (constituido mayoritariamente por hombres) así lo había decidido. Ese mismo Martes Santo otra junta encabezada por un hombre y donde es posible que no hubiera ninguna mujer (no lo sé seguro, pero más de dos mujeres no suele haber nunca y a veces ni eso), sí mojó - y mucho - a su paso de misterio y a bastantes de sus nazarenos. Incluso lloviendo seguían Plaza de San Lorenzo adelante hasta que se volvieron. Nadie recuerda aquello ni se hacen chistes con su hermano mayor, como sí pasa diez años después con Maruja.

Finalizamos este artículo con algunos tuits, por aquello de que una imagen vale más que mil palabras: 

- Equipo de A Pulso TV. Tuit del 17 de agosto de 2020. Dieciséis personas, dieciséis hombres. Para su programa especial de Semana Santa contaron con tres presentadores externos a la web. Tres hombres, lógicamente.

https://twitter.com/APulso_/status/1295323164336062464?s=20 

- Equipo de El Programasso. Tuit del 4 de abril de 2021. Veinticuatro personas, veinticuatro hombres. 

https://twitter.com/El_Palermasso/status/1378631985632047111?s=20

- Equipo de PTV. Tuit del 27 de marzo de 2021. Seis personas, tres hombres y tres mujeres. Aunque los copresentadores eran dos hombres, el resto colaboradores. 

https://twitter.com/PTV_Sevilla/status/1375861109060689921?s=20

- Equipo de Casa Hermandad. Tuit 15 de junio de 2020. Once personas, diez hombres y una mujer.  

https://twitter.com/casahermandadtv/status/1272506022272405512?s=20

De la revista Nazarenos no he encontrado tuit donde salga una foto del equipo, pero sí se sabe que son cuatro hombres los que encabezan el proyecto. 

Esta situación me da rabia, porque es gente joven que viene con ideas nuevas, pero que están fallando en algo básico. Hay que visibilizar las diferentes visiones antropológicas y sociológicas que tiene la Semana Santa y los integrantes de estos cinco productos cofrades lo están intentando, a pesar de la dificultad que esto entraña. Ahí hay que alabarles la valentía, pero están olvidando, en mi humilde opinión, lo primero que hay que cambiar socialmente en el mundo de las cofradías. Esas fotos que hemos visto difieren poco (a excepción de la juventud) de estas que vamos a ver ahora y que representan la visión institucional de la fiesta:

a) Tuits del Consejo de Hermandades y cofradías:

- Anuncio de la victoria electoral de la actual Junta Superior. Tuit de 15 de noviembre de 2018. Veintiuna personas, diecinueve hombres y dos mujeres. 

https://twitter.com/ElConsejoSev/status/1063170252060717059?s=20

- Inauguración de la exposición In Paradisum. 17 de marzo de 2021. Catorce personas, catorce hombres.

https://twitter.com/ElConsejoSev/status/1372259298605211654?s=20

- Inauguración de la exposición de Jesús Martín Cartaya. 17 de marzo de 2021. Diez personas, diez hombres.

https://twitter.com/ElConsejoSev/status/1372142209705840640?s=20

- Inauguración de la exposición de Sevilla Fecit-21a. 8 de marzo de 2021. Ocho personas, siete hombres y una mujer.

https://twitter.com/ElConsejoSev/status/1368886338259390465?s=20

- Inauguración de la exposición de In Nomine Dei. 22 de febrero de 2021. Siete personas, seis hombres y una mujer.

https://twitter.com/ElConsejoSev/status/1363778687318056965?s=20

b) Juntas de gobiernos de las hermandades con más peso:

- Hermandad de la Macarena. 29 de noviembre de 2017. Veintitrés personas, veintidós hombres y una mujer.

https://twitter.com/Hdad_Macarena/status/935790208133554176?s=20

- Hermandad del Gran Poder. 20 de diciembre de 2016. Veintiuna personas, veinte hombres y una mujer.

https://twitter.com/HdadGranPoder/status/811199278051954689?s=20

- Hermandad de la Esperanza de Triana. 13 de julio de 2019. Veinte personas, dieciséis hombres, cuatro mujeres. 

https://twitter.com/EspDeTriana/status/1150026718691889154?s=20

Y así podíamos seguir con todas las hermandades donde los cargos relevantes de mujeres se pueden contar con los dedos de las manos. Un anacronismo que tenemos que solucionar urgentemente. 



domingo, 25 de abril de 2021

¿Defiende el Consejo a nuestras cofradías?

Hace algunas semanas Isidoro Moreno desarrollaba en una conferencia las encrucijadas que la Semana Santa había tenido desde su conformación. Él define las encrucijadas como especies de rotondas, donde una vez se llegue a ellas hay varias salidas posibles. En su opinión, podemos estar iniciando la cuarta encrucijada de la Semana Santa, que viene marcada por el fuerte control de la Iglesia y la falta de autonomía de las hermandades. Creo que nadie puede negar este punto. Actualmente, es la Iglesia la que pone trabas a cualquier culto externo, no el poder civil. Ahí tenemos el ejemplo de cómo las instituciones públicas permitían el acto que la Hermandad de la Esperanza de Triana quería hacer la pasada Cuaresma y fue Palacio quien cortó de raíz los deseos de la corporación. Las procesiones de Gloria ya no pueden salir ni de sus feligresías en sus procesiones anuales o cualquier hermandad tiene que pedir permiso al arzobispo para sobrepasar los límites de una calle que tiene a escasos metros de su sede. Incluso se llega a obligar la repetición de procesos electorales de una forma arbitraria. En la Hermandad de Jesús Despojado saben de qué hablo. 

En la bibliografía del papa Francisco podemos encontrar extensas referencias al mal que hace el clericalismo: "El clericalismo es, a mi juicio, el peor mal que puede tener hoy la Iglesia”, “El clericalismo es esencialmente hipócrita…el clericalismo es una verdadera perversión en la Iglesia, porque pretende que el pastor esté siempre delante, establece una ruta y castiga con la excomunión a quien se aleja de la grey. En síntesis: es justo lo opuesto a lo que hizo Jesús. El clericalismo condena, separa, frustra, desprecia al pueblo de Dios”. Y seguimos con referencias textuales del papa de Roma "Queridos hermanos, huyan del clericalismo, decir no a los abusos, sean de poder o de cualquier otro tipo, significa decir no con fuerza a todo tipo de clericalismo”. “El clericalismo hace mal, no deja crecer a la parroquia, no deja crecer a los laicos. El clericalismo confunde la figura del párroco, porque no se sabe si es un cura, un sacerdote o un patrón de empresa, ¿no?” o “El clericalismo designa una manera desviada de concebir el clero, una deferencia excesiva y una tendencia a conferirle superioridad moral”. Todo esto no lo dice ningún anticlerical, son las advertencias del propio papa de Roma, aunque estas frases nunca las veras en las cuentas oficiales de nuestras hermandades ni en las del Consejo. 

Si contestamos de manera sincera a la pregunta que da título a este artículo, nos daremos cuenta que los cofrades tenemos un problema. Se recuerda mucho a Chaves Nogales, cuando decía lo del gobernador y el cardenal, como enemigos natos de la Semana Santa. Eso era en 1935, pero durante el siglo XX y lo que llevamos de XXI se ha ido gestando otro enemigo, en mi opinión: el presidente, es decir, el Consejo de Cofradías y Hermandades. Entendiendo que las tres instituciones tienen características y objetivos distintos, sí hay que hacer una diferenciación importante: Palacio y Consejo son enemigos internos (por tanto más peligrosos) y entes endogámicos (por tanto más difícil, o fácil según se vea, de combatir). Son dos instituciones en las que el aire fresco no entra nunca, el problema no está en las personas que ejerzan el mando, el problema está en el funcionamiento de la propia institución. Da igual que se llame Francisco Vélez, Carlos Bourrellier, Adolfo Arenas... la endogamia hace que sus decisiones e ineptitudes sean siempre las mismas. Se trata de un club privado de amigos que se dan puñaladas traperas entre ellos y que se arrodillan ante el cardenal. Igualmente, da igual que se llame Asenjo, Amigo Vallejo, Ilundain, Saiz Meneses o Solís y Folch de Cardona, el problema siempre será la religiosidad popular (llamada piedad popular por ellos desde el Concilio Vaticano II) y entender a ésta como un enemigo o en el mejor de los casos como algo menor, algo a domesticar.

Especialmente sangrante es el caso del Consejo, donde a nadie extraña que la elección de su presidente se produzca exclusivamente entre sus amigos, aunque se autoproclaman representantes de todos los cofrades. Eso se llama oligarquía. En democracia estas instituciones tienen voto directo y se puede presentar quien desee. Nos basta con mirar la elección de hermanos mayores en las hermandades. Alguna vez ya lo he escrito por aquí, ¿Por qué no unas elecciones abiertas en el Consejo, donde se presente la persona que desee y tengamos derecho al voto tod@s l@s herman@s de Sevilla? Eso sí sería una verdadera revolución, convertir la oligarquía en democracia. Pero aquí no interesa exigir y luchar contra el poder establecido. Sevilla está llena de ciudadanos medrosos. Siempre ha sido así, por eso en este territorio las invasiones o los golpes de estado casi nunca han tenido resistencia. Aquí nos creemos muy valientes por poner un tuit contra la gestión de Asenjo, pero luego esos mismos se arrodillan y le besan el anillo. Aquí en público se dice un discurso, pero en privado otro. Así jamás progresaremos a la velocidad que podríamos hacerlo. 

El patrimonio de las hermandades ya no pertenece a ellas, les metió la mano en la cartera (como diría algún ex hermano mayor) el extrañamente blanqueado hoy en día Amigo Vallejo, cuando las famosas normas diocesanas de 1997. Luego esa labor la finalizó Asenjo. Mientras eso pasa tenemos a un Consejo que no defiende nuestra parcela, sino que actúa servilmente ante quien ostente el báculo.


https://twitter.com/ElConsejoSev/status/1383426453048500230?s=20


https://twitter.com/ElConsejoSev/status/1383473729217302539?s=20

Soy el primero que ha criticado y critica las vallas y el control excesivo del CECOP en algunos asuntos (en otros asuntos es normal como actúa), pero me sorprende que muchos cofrades chillen ante este asunto menor y callen ante la injerencia mayor que tienen en estos momentos las cofradías. Es muy fácil ser rebelde ante el político de turno (sobre todo si no es tu cuerda), pero muy difícil enfrentarse al arzobispo. Es muy fácil ser beligerante en Twitter o en la barra de bar, pero lo difícil es dar el paso valiente hacia adelante para luchar legalmente por recuperar nuestro poder y autonomía. Sobre todo es llamativo que pase esto en una época donde la Iglesia baja cada días sus adeptos y decrece su poder en la sociedad, sin embargo, las hermandades de Andalucía suben continuamente el número de hermanos y afines. No es normal que hasta en esa situación las hermandades tengan que estar plenamente subordinadas al clericalismo. No se trata de crear un cisma, sino de actuar con autonomía, como ya hay muchos grupos en la Iglesia. Esta historia va de saber escoger la salida idónea en esta encrucijada. 

domingo, 18 de abril de 2021

La revolución será con pasos o no será

¿Qué pasará en 2022? Es la pregunta del millón entre los cofrades. La opinión publicada se ha vuelto completamente loca divulgando una ristra de ocurrencias impropias de personas que se les supone formadas en la comunicación. Ni informan, ni forman ni entretienen. Que si sacar las imágenes en andas, que si aforamiento masivo de calles, que si avenidas anchas, que si ir sin bandas ni nazarenos... Quieren inventar algo nuevo, porque se haga lo que se haga, si no hay un pasos en la calle y gente viéndolo, no lo podemos llamar Semana Santa, bajo ningún concepto. Cuando la normalidad sanitaria vuelva a nuestras vidas, la Semana Santa - sea en 2022, 2023 o 2024 - tendrá pasos, nazarenos, bandas, costaleros, 'izquierdazos' y petalás. Punto. La celebración de esta fiesta es algo plenamente arraigado en nuestra tierra. Harían falta generaciones enteras sin procesiones para que ocurriera lo que algunos llaman desacostumbrarse. Es de primero de cofradías saber que dos, tres o cinco años es un periodo ínfimo en la vida de las hermandades y de los cofrades. Se han superado otras adversidades mucho peores y más duraderas, aunque ahora los melodramáticos crean que el mundo se ha acabado. 

Por otro lado están los que dicen que en 2022 tiene que haber Semana Santa "como sea". Pues mira, no, como sea no. Si su celebración supusiera riesgo para la salud de la población, obviamente no habrá Semana Santa ni Feria, ni Carnavales, ni estadios de fútbol llenos, ni grandes conciertos, ni festivales de música, ni Sanfermines, ni Fallas, ni Oktoberfest de Munich ni tantos y tantos eventos que la lógica sanitaria ha mandado parar durante este tiempo. Por cierto, que en todas estas fiestas no hay ni costaleros ni agrupaciones musicales y bandas tocando "Al Compás de la Laguna" o "Alegoría de la Fe" y están igualmente paralizadas, prueba evidente de dos cosas: ni somos los únicos a los que no se les permite celebrar sus fiestas ni el problema está en los costaleros y las bandas. El contratiempo en pandemia siempre es el público y las masas de personas incontrolables y en movimiento. Cuando éstas no supongan un riesgo sanitario, se volverá a la normalidad en todos los ámbitos de nuestra vida, que nadie tenga ni la más mínima duda en este asunto. 

Una vez dejemos atrás al maldito bicho, lo único no negociable son los pasos en la calle, el público y los cortejos. Es verdad que no hace falta ser Nostradamus para vaticinar que el mundo de 2022 no será igual que el de 2019; como el de 2019 no era igual que el de 1999 o el de 1999 era diferente al de 1979. Aunque algunos quieran una sociedad inmóvil e incluso luchen por ello desde la ideología, continuamente fracasan en sus objetivos, porque la vida es cambio y progreso, afortunadamente. La Semana Santa, que siempre es hija de su contexto y por eso se ha mantenido a lo largo de los siglos, no va a ser ajena a esos cambios. Tampoco va a coger a nadie por sorpresa, pues llevamos aproximadamente 60 años hablando que el sistema organizativo de la celebración está colapsado. Se ha ido dejando pasar año tras año hasta llegar a las situaciones esperpénticas que teníamos en 2019.

No sabemos cuándo, pero sí sabemos que llegará un Domingo de Ramos y habrá una cruz de guía que se ponga la primera en la calle. ¿Será en el Porvenir? ¿Pino Montano? ¿Ciudad Jardín? Ese es el tema que tenemos que ir viendo y por supuesto no poner en cuestión que todas las cruces de guía van a salir a la calle. Llegará otra Madrugá mágica a nuestras vidas, para entonces lo que hay que trabajar desde ya es que no haya parones de 45 minutos establecidos en el Cabildo de Toma de Horas. En Triana saben muy bien de qué estoy hablando. ¿Quién va a pasar antes por catedral: El Calvario o Los Gitanos? Ni idea, justo eso es lo que sí hay que debatir, sin tener ni la más mínima duda que los titulares van a pasar por la catedral en sus hermosos pasos y palios. 

No sabemos cuándo, pero sí sabemos que pronto tendremos otro Martes Santo. ¿Entrarán las cofradías por la Puerta del Nacimiento o por la de la Adoración de los Reyes? Quién sabe, eso es lo que hay que empezar a dejar cerrado ahora. Que nadie dude que sea en el sentido que sea el misterio de la Presentación al Pueblo lo hará haciendo cambios y la cuadrilla de costaleros perfectamente conjuntada con su banda. Tendremos unos próximos Lunes y Miércoles Santo, a lo mejor si encargamos un proyecto a los profesionales nos indican que algunas corporaciones de esas jornadas es conveniente que se intercambien. ¿Es eso lo importante? No, eso sería una cambio para mejorar todos. Lo importante y lo que va a pasar seguro es que nos vamos a embelesar viendo la bellísima Virgen de las Aguas en la Plaza del Museo al son que su extraordinaria banda le marque. 

No sabemos cuándo, pero sí sabemos que la próxima Semana Santa las cofradías irán a la catedral con todos sus avíos, mal que les pese algunos. Si antes de ello han tenido un recorrido oficial u otro, si lo tienen luego o incluso si no lo tienen es lo que deberían decidir técnicos expertos en la materia. Mientras no se toque los que aquí llamamos "la cofradía" (nazarenos, pasos, costaleros, bandas y público) lo demás tóquese todo lo que sea necesario para mejorar y evolucionar. A lo mejor la próxima vez que podamos tener Semana Santa ésta es revolucionaria, ¿Quién sabe? ¿Por qué no?  Quien quiera tragar con estafas temerarias como la de 2021 o como la que algunos plantean para el 2022, que trague. Quien quiera ser un sociópata y ponga los pasos por encima de la vida de los demás, que lo sea. Que sigan con la coletilla del "como sea", que si en 2022 no fuera viable por motivos sanitarios, es seguro que por mucho que repitan "como sea" pues será que no. Lo único que habrán conseguido serán frustraciones personales.

Mientras tanto, los que estamos en medio y lo único que pedimos es prudencia, trabajo y sensatez seguiremos haciéndolo, aunque a veces sea como predicar en el desierto. Demasiadas personas prefieren perder el tiempo en debates vanos e insustanciales, que no van a llegar a ningún sitio, antes que centrar el foco en lo que de verdad urge cambiar y además es factible hacerlo. Toda labor que se haga para tener lista la próxima Semana Santa nunca será tiempo perdido, porque sea en 2022, 2023 o 2024 verá la luz algún día y se recogerán los frutos. Ojalá sea en 2022, pero si eso fuera así, ya iríamos tardísimo, porque queda mucho por planificar y aquí estamos rascándonos la barriga y debatiendo si la Tierra es plana, que en lenguaje cofrade es si vamos a tener pasos o andas o si vamos a salir a la calle con una pandemia que tiene paralizado gran parte de los eventos del mundo. Seguro que sacaremos los pasos cuando no haya pandemia. Ahí ya sí volveremos a decir que hay Semana Santa, aunque el resto de cosas hubiesen cambiado. 

domingo, 11 de abril de 2021

La sociedad bebe (y II)

"Mira, lo que no me gusta en la vida es que para hablar de algo muy serio la opinión de un entrenador de fútbol sea importante. No lo entiendo. No es importante lo que digan las personas famosas. Hay que hablar de las cosas de la manera correcta y no las personas sin conocimiento, como yo, que hablan de algo que no saben. Son las personas con conocimiento las que deberían decirle a la gente que haga esto o lo otro y si esto está bien o no. No entrenadores de fútbol. No entiendo de política, del coronavirus … ¿Por qué me preguntas a mí? Yo solo me pongo una gorra de béisbol y llevo un mal afeitado". Esta fue la magistral respuesta que dio Jurgen Kloop, entrenador alemán del Liverpool, al ser preguntado sobre qué opinaba sobre el coronavirus y cómo se debería actuar. Ese vídeo de un minuto aproximadamente debería ponerse en todas las escuelas del país para que no sigamos educando 'cuñaos', aparte de ser de obligado visionado para abrirte una cuenta en una red social y si no te comprometes a seguir este evangelio, no deberías tener la oportunidad de conseguir ese enorme altavoz. Que cada uno sustituya la palabra entrenador de fútbol por la de picapleitos, ponedor de cafés, aprieta botón de cámara o la profesión que ejerza.

Llevamos un año muy jodido para todos, donde algunos hacen su negocio aprovechando que a muchos está afectando especialmente la covid. Negocio que en algunos casos se basa en conseguir algunas decenas de retuits, no creáis que mucho más. Hay a quien le da igual el daño que puedan hacer a otras personas, su único objetivo es ser la matraca de la Giralda en las redes sociales, Whatsapp o reuniones familiares, repitiendo cada cinco minutos bulos, ideas infundadas o simplemente sus prejuicios. Sin ningún conocimiento sobre el tema, sin ninguna capacidad analítica de la situación. Hace un año, cuando empezó esta mierda (llamemos a todo por su nombre), escuchábamos que el confinamiento duraría meses o años, eso decían los asustaviejas. Nos quieren controlar la vida, aseguraban. Mientras la realidad era que los palacios de deportes se llenaban de féretros y se nos iban familiares y amigos sin poder siquiera despedirlos, pero eso les daba igual. Cuando acabó el confinamiento empezaron a decir que otra vez después del verano estaríamos encerrados. Cuando esto no ocurrió, empezaron a decir que en octubre. Se acercaba el puente de la Inmaculada y dijeron que ahí sería cuando el gobierno malvado lo haría, inmediatamente después avisaron que en Navidades todos encerrados (fue justo lo contrario). Más tarde dijeron que en enero, luego que esperarían a después de las elecciones catalanas, posteriormente que en Semana Santa sí que sí, que el plan era joder a los católicos (ya veis que confinamiento el de Semana Santa con bares y templos al 300%). Ahora dicen que después de las elecciones de la Comunidad de Madrid... En fin, lo único que quieren es amargarse ellos y amargar a todos los que tienen a su alrededor. Mucho, mucho ruido, que diría el maestro Sabina. Bastante mal lo está pasando el personal como para encima meterle miedos que ni han ocurrido ni ocurrirán nunca. No inventéis más dramas, porque está claro que este gobierno, para bien o para mal, jamás va a volver al confinamiento total. Otros gobiernos sí lo están haciendo (Francia, Alemania, Italia...), aquí no. Todo es un desastre, según ellos, salvo, repito, las miles de muertes diarias, que de eso ni se ocupan ni les preocupa. La crisis económica será la peor de la historia, dicen "los economistas" que no sabrían diferenciar a Adam Smith de John Keynes. Venden siempre un futuro de terror, de control de las libertades y de una sociedad que muy probablemente no vamos a ver nunca, pero la angustia y el miedo que se queden en el cuerpo, esa es la idea. 

En realidad en todo ese discurso siempre está presente el victimismo. Por desgracia hay una parte muy importante de la sociedad que le encanta hacerse la victima, ser los más perseguidos del planeta. Esto es muy de niños también. Creen que su dolor es siempre el mayor y que lo suyo es lo único que genera sentimientos. Obviamente en una pandemia eso salta por los aires. A poco que tengamos dos ojos y dos dedos de frente, vemos que muchas personas en el mundo están igual. Sin embargo, aquí el cofrade se cree que sólo las cofradías es lo que está limitado, el aficionado al deporte cree que es sólo el deporte lo que está restringido, el mundo de la cultura que sólo las ferias del libro, el teatro, grandes conciertos o el cine es lo "perseguido" y el feriante que sólo él se ha quedado sin diversión. La realidad es que el mundo está parado en muchos sectores, pero todo volverá a su ser cuando se pueda. Todo. No perdamos ahora energía en ser unos llorones o en crear problemas inexistentes, toda esa energía la necesitamos para solucionar el problema real y salir cuanto antes: primero, porque eso supondrá menos muertes; segundo, porque supondrá volver a la normalidad. El que iba a festivales de música o grandes conciertos volverá a ir, el cofrade podrá volver a ver cofradías, el aficionado al deporte verá a su equipo en el estadio y el feriante tendrá una Feria de verdad, no una mamarrachada peligrosa en la plaza del Salvador. 

Ninguno sabemos a día de hoy qué nos vamos a encontrar en la primavera de 2022. Calmémonos todos. Tengamos paciencia, no mandemos el paso mudá cuando lo que atravesamos es la estrechez de Francos. Ni queramos vivir el abril de 2022 en el mayo de 2021. Vayamos día a día afrontando los problemas que tengamos en ese momento, sin inventarnos tragedias futuras que llegarán a producirse o no. En el anterior artículo hablamos de salud mental y esto de vivir angustiado cada día es sobre todo salud mental. Seguramente aquí sí podemos hacer mucho cada uno de nosotros (recordad que la responsabilidad individual existe, aunque se niegue). Siendo ciudadanos responsables y empáticos, la ansiedad de las personas que tenemos alrededor será menor; siendo catastrofistas, les llevaremos al Prozac, como por desgracia es cada vez más frecuente. La normalidad que todos añoramos llegará, que no lo dude nadie, pero cuando tenga que llegar. No forcemos ninguna situación que suponga una vuelta atrás trágica. Escuchemos lo que nos dicen las  personas que más saben del complejo problema que nos azota, aunque a veces no nos guste lo que dicen. Ningún adulto cuando le diagnostican un cáncer insulta o ignora las palabras que le dice el oncólogo, ¿por qué ahora se ridiculiza y no se quiere escuchar lo que advierten los médicos, epidemiólogos y virólogos? Porque somos una sociedad de bebés malcriados. 

domingo, 4 de abril de 2021

La sociedad bebé (I)

14 de octubre de 2011, de repente y sin explicación racional posible, el 2% de la población mundial desaparece. Se esfuma. Personas que estaban con su bebé en el coche y del pequeño sólo queda su sillita u otras que estaban desayunando con su familia y cuando vuelven de la cocina sólo quedan sus tostadas. Se trata del comienzo de una de las mejores series que ha hecho HBO, The Leftovers. Es ficción, obviamente, pero una década después veo que existen ciertas similitudes con la realidad. "La Ascensión", como se llama a ese hecho en la serie, hace que cada persona reaccione de una manera: unos hablan de conspiración, otros crean una secta (Guilty Remnants), otros intentan seguir actuando como si nada hubiera pasado, como si aquello no hubiera sucedido, otros dicen sanar con abrazos al haber obtenido poderes sobrenaturales y la Iglesia dice que los que se esfumaron eran pecadores.  

The Leftovers es un novela escrita por Tom Perrotta, quien junto a Damon Lindelof le dieron forma de serie televisiva, pero la pandemia que estamos sufriendo actualmente es un hecho real que no ha escrito ningún guionista. Sin embargo, al igual que ocurría en la serie, este shock emocional mundial ha hecho que cada uno reaccione de una manera. Algunos han optado por la infantilización de cerrar los ojos y no afrontar la realidad. Es mucho más fácil pensar como un niño, negando el problema, que afrontarlo como un adulto y darle las soluciones racionales para que el daño sea el menor posible. No se están esfumando ni se han ido todos a la vez, pero están desapareciendo para siempre millones de personas, otros tantos están sufriendo ahora mismo la angustia de no estar seguros de si volverán a ver a sus seres queridos y otros han superado ese trance, pero les quedarán secuelas crónicas de por vida, tantos físicas como mentales. Eso está pasando, aunque la panda de aniñados de 30, 40, 50 o 60 años no lo quieran ver, porque eso es lo fácil y desde la cuna les han educado en lo cómodo. Son incapaces de hacer esfuerzos por el prójimo.

En Andalucía hay una frase que se repite mucho: "El que no llora, no mama", con eso creamos una sociedad de llorones y egoístas que sólo miran por sus intereses. La culpa de lo malo siempre es de otro, en la búsqueda de los responsables de lo bueno sí que levantan la mano rápido. Muchos adjetivan con "individual" las palabras libertad o éxito, pero si les hablas de la responsabilidad individual se enfadan, patalean como al crío que le retiras los caramelos. Las consecuencias malas de sus actos las tienen siempre otros: los políticos que no son de su cuerda, la policía, los jóvenes, los extranjeros... Ellos nunca. Los bebés lloran para mamar, porque es la única manera que tienen de comunicarse, de expresar sus angustias y necesidades. Porque su mundo son ellos nada más, no tienen la concepción de sociedad todavía, obviamente. Pero los adultos se supone que sí la tenemos. El problema viene cuando se ha creado una sociedad sin valores. Sin moral más allá que la de los intereses propios. Se premia socialmente al individualista. Pancistas que no quieren conocer la verdad, porque prefieren escuchar la mentira que les reafirme en su error. Convierten las muertes humanas en números fríos. Despojan al ser del alma sin tener en cuenta las familias destrozadas que hay detrás. Las gráficas de la covid les sirven para festejar que "sólo" se han arruinado los sueños y el futuro de 300 personas en un día, porque no hace mucho eran mil. Pero es que cuando eran mil tampoco importaba. Tráigame otro gin-tonic, camarero. 

En ese egoísmo malvado se le da más valor a la copa de vino que a una vida humana. Hiela el corazón ver como se iguala el dolor por la ausencia de pasos en la calle con el dolor de perder a millones de personas que hace poco más de un año estaban perfectamente. Y que no haya pasos en la calle jode muchísimo, pero son situaciones que están en niveles muy diferentes. En el altar del cinismo se pone a la cerveza propia como Dios de la salud mental. ¿Sabrán qué salud mental les queda a unos padres y un novio que el 25 de diciembre ven que su hija/novia, una joven de 24 años perfectamente sana y alegre, se levanta con algo de fiebre y con el sentido del olor perdido, se van al hospital y ya nunca más la ven hasta que el 13 de febrero la tienen que enterrar? ¿Sabrán qué salud mental le queda a una persona con una discapacidad mental del 70%, cuyo únicos bastones en la vida eran sus padres y estos fallecen en el plazo de dos meses? ¿Sabrán qué salud mental le queda a hermanos que pierden a otro hermano y a una madre y ni siquiera pueden darse abrazos de consuelo entre ellos? No, sociópatas, vuestros aglomeraciones en templos y, sobre todo, bares o los pasos en la calle no son salud mental, son producto de cerebros enfermizos. Señal de tener un desprecio absoluto por la vida de los demás y de una altanería chabacana. Porque cuando les toque a ellos sí entenderán que las gráficas y números no son matemáticas y estadísticas, sino que son una tragedia verdadera, real y eterna. Jamás volverán a ver un paso con esa persona con la que siempre fueron. Jamás volverán a reír en un bar con esa persona que siempre les sacaba una sonrisa. Cuando los bebés abran los ojos, no tendrán a su lado a quien siempre tuvieron. Cuando se den cuenta de eso, ahí las lágrimas sí serán dolorosas y no para mamar. Incluso habrá algunos que ni por esas. Irán al tanatorio con lágrimas de cocodrilo y a la salida se irán al bar a pedirse otra pavía. Hay que vivir, claman los que matan a diario con su actitud. Y como decían Tip y Coll, la próxima semana hablaremos del gobierno... y de cofradías.