domingo, 3 de noviembre de 2019

Una cuestión de profesionales

Esta semana hemos conocido dos noticias tan importantes como esperadas por muchos cofrades. Por un lado, el Cristo del Amor será sometido a un estudio, que señalará su estado actual de conservación y la necesidad de una restauración. Por otro lado, la Hermandad de la Amargura ha decidido restaurar a sus tres titulares. El trasfondo de estas noticias tiene cierto interés. 

Alguna vez he hablado por aquí de la necesidad que tienen las hermandades de profesionalizar todas sus áreas. Las hermandades no son empresas, ni deben aspirar a serlo, pero su situación en el tejido social y económico de la Sevilla del siglo XXI sí hace que su dimensión requiera de un cambio en algunos hábitos tradicionales. Lo primero que destaca es que siendo decisión similar, ambas corporaciones la toman de forma diferente. Amargura en un cabildo general extraordinario y el Amor en un cabildo de oficiales. En ambos casos podría darse el caso que entre los miembros que toman la decisión final no haya ni un solo experto en la materia. ¿Es normal dejar el patrimonio de una hermandad en manos de analfabetos en el tema? Lo que sí podemos asegurar es que ni la mayoría de hermanos de la Amargura ni de miembros de la junta del Amor son expertos en la materia, por lo que el riesgo de la pregunta anterior es palpable.

A todos nos chirriaría que el Museo de Bellas Artes nos preguntara a nosotros, como ciudadanos, si tiene o no que restaurar una de sus obras. Sin embargo, se ve como algo normal que decidamos eso mismo en nuestra hermandad. Es una decisión tan técnica y de tanta trascendencia, que sólo deberían tener voz y voto los profesionales en la materia, porque de no ser así podrían oírse declaraciones tan ridículas como las del anterior hermano mayor del Amor, que anteponía un gusto personal al posible daño material que pudiera estar sufriendo su titular. O aquel exhermano mayor baratillero que decía ser un experto en restauración de estatuas de bronce, porque había limpiado plata en su hermandad. 

Desde hace unas tres décadas el nivel de restauradores en la ciudad de Sevilla roza la perfección. Quizás personajes siniestros como Francisco Peláez del Espino están aún en el imaginario de los cofrades y por eso ven con miedo la opción de restaurar las imágenes, cuando en realidad, el verdadero pavor lo deberían tener viendo como sus imágenes se degradan y ensucian día a día, mientras que ellos están de brazos cruzados. Por ejemplo, hoy en día los andaluces deberíamos presumir del IAPH, institución pública que desde los años 90 tanto bueno ha hecho no sólo por el patrimonio andaluz, sino también por el patrimonio de fuera de nuestras fronteras. 

domingo, 27 de octubre de 2019

Sin equidad no hay justicia


El pasado lunes el Consejo de Hermandades y Cofradías hizo oficial que Nuestro Padre Jesús de la Salud de la Hermandad de los Gitanos presidirá el viacrucis en la catedral el próximo 2 de marzo. Sin duda, poder ver la magnífica imagen que tallara Fernández-Andes siempre es una buena noticia, pero creo que - de nuevo - el Consejo actúa más como lo que es en realidad, una reunión de amigos del pavía y las croquetas, que como lo que debería ser, una institución. 

No hay una norma escrita al respecto, pero sí una tradición de no repetir la imagen designada. En 43 años sólo se ha roto una vez esta norma, con el Gran Poder. Ahora se ha vuelto a romper, haciendo trizas una de las cualidades que cualquier institución debe tener, la equidad. Es por eso que defiendo tantas veces que aunque la teoría diga que es una institución, en realidad el Consejo no es más que un club privado de amigotes. Todos sabemos que sus decisiones no tienen ninguna base argumental más allá de la amistad que tenga con ciertos hermanos mayores o las rencillas que tengan con otros. 

A día de hoy, tenemos una imagen que ha sido designada para tres viacrucis en los últimos 10 años (una de ellas fue el viacrucis magno de 2013) y alrededor de 30 imágenes que no han sido designada ninguna vez. No parece equitativo, pero no queda ahí la cosa, incluso con el razonamiento del Consejo, la imagen que debería haber sido designada es la del Señor del Santo Entierro, ya que fue la primera que no pudo ir a la catedral por cuestiones meteorológicas. Así que el Consejo no ha tenido equidad y raciocinio en ningún momento. 

Además, el trasfondo de todo es aún más peligroso. Hace esta elección porque quieren atraer a más gente, pero la realidad es que esa mayor afluencia se producirá en los traslados y no tanto en la catedral, donde los bares del entorno se llenará de personas con chaqueta, medalla y pelos tan engominados que parecieran tallados por el mismísimo Castillo Lastrucci. De nuevo la equidad salta por los aires y de manera velada se le está diciendo a gran parte de las hermandades de Sevilla que no sirven para llenar las calles. ¿Os imagináis que algún día el club de amigos decidiera dejar sin la estación de penitencia a una hermandad por no tener tanto arraigo o devoción como otras? La insensatez sería de un calibre parecido al que acaban de perpetrar esta semana. 

domingo, 20 de octubre de 2019

Siempre la Esperanza

La niña Julia nació rodeada de Esperanza. Hermana de la Macarena desde el día de su bautismo, porque su abuelo materno así lo quiso. El mismo día que su padre la llevaba a la calle Pureza para hacerla hermana de la Esperanza de Triana. A Julia le gusta decir que ella une las dos Sevillas, que es un Guadalquivir custodiada por las Esperanzas.

Sus Madrugadas siempre han sido especiales. De pequeña veía como su padre se vestía de nazareno y salía de casa después de cenar. Partía de aquel viejo corral trianero que tanto añora a día de hoy. Luego a la mañana, muy temprano, su madre la acercaba a la otra orilla, en la calle Parras esperaba - en la casa de su abuela - que el abuelo llegara al final de la larga fila de nazarenos. Y así era, su abuelo siempre llegaba. Cansado y entre empujones, pero con su cirio verde en una mano y en la otra la estampa que había guardado durante toda la noche para su nieta. Ésta la cogía y la besaba, luego acariciaba la mano de su abuelo. Ritual que se repitió durante 21 años, hasta que por la ley de la vida su abuelo pasó a estar aún más cerca de la virgen. 

Al pasar el palio, volvían a Triana. Era el día grande del barrio, no cabía duda. Su padre regresaba a casa después de una dura estación de penitencia, pero la cogía a ella en brazos y era su particular bálsamo de Fierabrás. Todas las dolencias y problemas desaparecían. Le daba un beso y después su padre le decía: "Durante toda la noche le he estado pidiendo a la Esperanza por ti. Para que te proteja. Ella me ha dicho que nunca te abandonará, recuérdalo siempre". A día de hoy ella sigue recordando todos y cada uno de esos besos que su padre le daba cada mañana del Viernes Santo. 

Actualmente, las Madrugás de Julia son algo distinta. Con dos niños, le toca ahora ser ella la madre que los lleva a ver al abuelo. Esta vez en Triana, pero sigue habiendo un abuelo que también llega con cirio verde, entre empujones y al que los maduros ojos se le iluminan cuando ve a los nietos a través del los agujeros de antifaz. Es la misma persona, su padre, que aquella calurosa tarde de julio le dio el mismo beso que le daba de niña y le recordó que la Esperanza nunca la abandonará. Ella salía de la consulta con el corazón encogido y con las lágrimas asomando por sus pupilas. El doctor le acaba de comunicar que tenía cáncer de mama. Al beso de su padre Julia le contestó entre sollozos "Ya lo sé, papá, yo soy un Guadalquivir protegida por las dos Esperanzas".

Esta semana Julia ha tenido su última revisión médica. El doctor le ha confirmado que "está limpia" por completo. Que ha vencido el cáncer y se ha curado del todo. Su padre la ha vuelto a abrazar y al oído le ha dicho emocionado "Te lo dije. Ella me dice que nunca te abandonará". Al salir del hospital se han ido a la cercana basílica. Luego han cruzado el río y han entrado en la capilla de los Marineros para también dar las gracias. Al llegar a su casa se ha ido a su mesita de noche. En el cajón guarda las 21 estampitas que su abuelo le dio Madrugada tras Madrugada. Es el mayor de sus tesoros y durante estos duros dos años de operaciones y quimios se ha aferrado a ellas cual rosario. Hoy las ha besado y luego ha acariciado la foto enmarcada que tiene de su abuelo vestido de nazareno. Julia sonríe ahora. 


domingo, 13 de octubre de 2019

Notas desafinadas

Hoy en día parece difícil encontrar a un cofrade que no sea un experto músico. La mayoría no ha entrado en un conservatorio en su vida ni siquiera saben leer una partitura, pero reconocer el nombre de cualquier marcha que suene les eleva a ser Beethoven. Incluso podrían sustituir al director de la Orquesta Filarmónica de Londres, si hiciera falta. Yo no, reconozco que de música cofrade sé lo justo. Un nivel que no va más allá de decir qué tipo de marchas me gustan más y cuales menos. Es decir, del mundo de los gustos no salgo, nada profesional.

Dicho esto, hoy voy a hablar del mundo “cornetero”, aunque por desgracia, no vamos a comentar nada de música. Esta semana ha salido a la luz un problema que llevaba algún tiempo arrastrándose. La AM Virgen de los Reyes hizo un comunicado en forma de vídeo, explicando que eran expulsados de su local. El vídeo, sinceramente, trataba un problema serio, pero la forma de divulgarlo hacía que se pudiera tomar a cachondeo. No creo que sean formas en una de las agrupaciones más importantes de Sevilla. Es perjudicial para ellos mismos, porque desvirtúa el mensaje que querían dar. La forma oscurece el fondo. Una nota desafinada que estropea la melodía. A los pocos días el Consejo de Bandas hizo un extenso comunicado, éste sí, más ortodoxo. Narraba su punto de vista, aunque con un lenguaje y unas formas que denotaban algo más personal que institucional. Otra nota desafinada. 

En resumen, ha vuelto a salir a flote uno de los grandes problemas que la música cofrade tiene en Sevilla, que es la falta de locales para ensayos. Hay muchas bandas y agrupaciones musicales en la ciudad y acomodar un local no es ni fácil ni barato. Siempre defiendo la labor que hacen las bandas, porque considero que son un magnífico engranaje para la vertebración de la zona, pero también hay que decir que es un mundo que se mueve entre rencillas, egos, envidias y testosterona, mucha testosterona. ¿Cuántas directoras hay? Todo eso es lo que en realidad hay entre ambos comunicados, todo eso es lo que vemos en las redes sociales cada día, cuando los implicados hablan sobre este tema.