martes, 30 de marzo de 2021

La primera vez

Situemos la escena: En los estertores del siglo XX un adolescente va a salir por primera vez como nazareno. Es ayudado por su madre para vestirse, porque una túnica de cola y un esparto son un mundo para la inexperiencia de un púber. Terminada la faena, beso maternal de despedida y a emprender la ida por el camino más corto. 200 metros más adelante... "¡Al Ladrón! Me intentan robar el capirote. ¡Ah, no, espera!, lo que ha pasado es que me he comido un árbol". Lección aprendida, cuando vas con capirote es importante ir vigilando los árboles, toldos de kiosco, marquesinas... Seguimos la marcha después de este incidente. Problema a la vista que no se había previsto. Por la calle Águilas está bajando ya San Esteban "¿Cómo cruzo ahora?", piensa. Bueno, parece que no hay mucha gente, una fila nada más. El nazareno llega, intenta pasar sin molestar mucho, pero ve que es imposible. Con un simple "Me deja paso, por favor" la cosa no debería ir a mayores, pero la señora al darse la vuelta no se esperaba a un "encapuchao", se asusta, pega un grito, origina un tumulto en la zona y la risa de los críos. Apurado, pero sonriendo por la cómica situación, nuestro imberbe cofrade sigue su marcha, llegando, por fin, al patio de la Escuela de Cristo.

Finaliza la misa, el nazareno vuelve y busca su tramo. Es fácil: tramo 1, junto a la puerta. Quedan cinco minutos para salir. El diputado ya ha revisado que todo está en orden: nada de relojes ni pulseras, calcetines con tonalidad adecuada y calzado que prescriben las reglas. "Hermanos de los tramos de Cristo, poneos el antifaz. Las puertas del templo se abrirán en cinco minutos", se escucha decir al alto diputado mayor de gobierno. Apresurado, nuestro protagonista obedece. "Vaya calor, a ver si abren pronto, que si no me voy a marear antes de salir". ¡Adelante cruz de guía! Empiezan sus primeros pasos como nazareno de Sevilla. Alivio, corre algo de brisa en Mateos Gago. Clac, clac, clac la madera de la rampa al ser pisada por el cortejo pone la banda sonora de la calle hasta que más tarde llegue el trío de capilla y posteriormente la Banda del Maestro Tejera.

Todo parece ir bien en estos primeros metros, concentrado para cuando el diputado de cruz mande alzar el cirio. Giro a Rodrigo Caro y llega otra adversidad. El reposacirio del esparto se parte. Sólo quedan seis horas de apoyar el cirio en el hueso de la cadera ¿Qué podría salir mal? Plaza de la Alianza, llena. Plaza del Triunfo igual, ahí llegan los recuerdos, es el sitio donde hasta ahora más veces ha visto la cofradía. Seguimos para adelante, Postigo. Bulla. "Nazareno, ¿Esta cuál es? ¿Los Estudiantes?" Silencio obvio por parte de él, cara de contrariedad que nadie puede ver y mirada al frente. Arfe, Castelar, Molviedro... el nazareno ve el Misterio de Jesús Despojado, ¡Qué recuerdos del Domingo de Ramos! Carlos Cañal, "Perdona, nazareno, esta es Los Estudiantes ¿no?" Mirada al frente.

En Méndez Núñez se acerca el diputado de tramo. "Hermano, recógete un poco el dobladillo del pantalón, que se ve". El diputado sostiene el cirio del nazareno y éste hace una extraña maniobra para agacharse. Quien por primera vez en su vida haya intentando agacharse con un esparto ancho puesto lo entenderá. Al ver la inexperiencia y los nervios del momento, el diputado de tramo opta de manera sensata por decirle "No te preocupes, hermano, yo te lo recojo". Buena decisión, porque el nazareno estuvo cerca de protagonizar una escena más propia de un sketch de Pepe Viyuela que de una estación de penitencia. 

Plaza de la Magdalena. Escucha decir a su lado "Niña, levántate que ya está aquí la cruz de guía del Calvario". En un alarde de originalidad alguien ha decidido que ya no era Los Estudiantes, sino que ahora eran El Calvario. Además afirmando. Toma ya. Genio. A nuestro protagonista le entran ganas de aplaudir, pero no puede, claro. Sigue adelante con su mirada al frente. Calle Tetuán, ¿Hace falta decir a qué olía en la calle? Además es hora punta en la freidora del Blanco Cerrillo. Es el momento de toda la jornada donde la palabra penitencia se hace más evidente. Al fondo escucha sones, es Tres Caídas de Triana. En teoría, a la hora que ellos llegaban, lo que debería estar ahí sería el Misterio de La Bofetá,  no el Nazareno de la Candelaria. Estamos ante el parón que ya le habían anunciado que sufriría. Todos los años pasa igual. Ninguna sorpresa.

Las piernas empiezan a pesar, la espalda a doler y a estas alturas el cirio se amolda ya incluso a la cadera. Se adentra en las vallas de la carrera "¿Nazareno, dame un caramelo?" Mirada al frente. Escucha decirle al padre: "No, hijo, los de negro son esaborios, no dan ná" Ole la educación buena que le damos a los niños desde que son chicos. Modo ironía on, obviamente. Pensaba el nazareno que la carrera oficial se le podría hacer más llevadera al ir justo detrás del palio del Dulce Nombre, pero la reiteración de peticiones de caramelos, cera y estampitas se multiplica en este kilómetro oficial. Unido a los abonados que ya dan por finalizada su jornada, se levantan y cruzan la cofradía con sus correspondientes empujones a los nazarenos. Algunos piensan que los que están detrás de un antifaz son robots que ni sufren ni padecen. Avenida de la Constitución, "Nazareno, ¿es Los Estudiantes?" En ese momento piensa ¿Este chaval desde qué hora llevará aquí? ¿No vio pasar ya al crucificado de Juan de Mesa? ¿Será familia del que estaba en la Magdalena esperando ver El Calvario? Mirada al frente. 

Paz. Llegamos a la catedral. Se acabaron los empujones y las peticiones varias. El director espiritual, don Pedro, reza a través de la megafonía del santo templo. Su voz pausada siempre ha transmitido serenidad al joven. Salimos a Virgen de los Reyes. ¡Capirote al vuelo! No, pero casi. El viento a esa hora de la noche es mayor en una plaza tan abierta. Además al salir de la catedral la diferencia hace que se note mucho más. Queda media hora nada más, pero ya la preocupación del capirote no abandonará al zagal.

Mateos Gago, ¿Os acordáis de la penitencia de la calle Tetuán?, pues dos horas después la debilidad del cuerpo es aún mayor. La gente que se toma las cervezas frías en primera fila no ayuda. Los nazarenos están haciendo de penitencia, pero no son de piedra. Ya queda poco. El diputado de cruz golpea el portón con la mano. La parroquia abre sus puertas de nuevo. Un último esfuerzo. Hasta llegar a las dependencias parroquiales hay que seguir igual. Guardando el orden, con el antifaz puesto y el cirio en la mano, aunque ya no al cuadril. A estas alturas de la noche la frente es un poema, al tener clavada la señal del capirote, producto del sudor y las horas. 

La cofradía entra, por fin puede ver al Cristo de las Misericordias y a la Virgen de los Dolores. Como cada año, algún candelabro del paso del Señor se ha perdido en el intento y la crestería del palio se ha dañado. La doble puerta de la parroquia hace sus estragos. ¡Ahí queó! Los costaleros salen del palio y se abrazan, última mirada a los titulares y a coger el camino de vuelta a casa. Cuando llega al hogar allí ya todo el mundo duerme, pero la madre, a modo de beso maternal de bienvenida, ha dejado preparada la sopa y la tortilla de papas. Acaba así el primer Martes de Santo de penitencia. Mañana dolerá todavía la frente, la cadera, los pies y hasta el último de los huesos de su cuerpo, pero habrá merecido la pena, por fin podrá decir que ha sido nazareno de Santa Cruz. 

domingo, 7 de marzo de 2021

El pañuelo cofrade

En una Cuaresma normal la pregunta más repetida entre los cofrades sería ¿Has visto lo que dicen hoy los modelos meteorológicos? Por desgracia, esa pregunta carece de sentido esta primavera y la cuestión que ha venido a sustituirla es ¿Has conseguido ir al "In Nomine Dei"? De nuevo nos encontramos ante una gestión del Consejo de Hermandades manifiestamente mejorable, siendo benévolos. Primero tuvimos un video promocional que parecía hecho por el enemigo, luego colas en tiempo pandémico que llegan hasta el Banco España, una hora para poder acceder a la web y cuando se consigue, las entradas han volado... ¿No hubiera sido mejor poner todas las visitas con reserva y 24/7 la posibilidad de reservar?

Ahí no quedan los problemas, si has tenido suerte y ya estás dentro de la sala, llega la segunda odisea. Que nadie se piense que va a poder disfrutar de la exposición, porque lo primero que te dicen es que el grupo de 15 personas que entra debe permanecer unido en todo momento, nadie puede adelantarse ni atrasarse. Hay diez minutos para ver cada sala. Cronometrados al segundo, como si de una prueba de atletismo se tratase. Al principio no puedes detenerte más de tres segundos delante de la figura o enser, si quieres que te dé tiempo, pero es que en la sala que contiene más elementos de interés (coronas, respiraderos, insignias, miniaturas...) es literalmente imposible verlo todo. ¿Qué sentido tiene ir a una exposición en la que no se puede aprovechar la experiencia? Los organizadores sólo buscan tener un buen número de visitantes al final de la exposición y usarlo para el autobombo. Triste objetivo para una institución que debería velar por los intereses de las hermandades, que es lo mismo que decir velar por los intereses de los cofrades. De qué sirve llegar al Domingo de Resurrección y decir que la exposición ha sido visitada por miles de visitantes, si resulta que a algunos cofrades les será imposible ir y otros irán cinco veces.

La prensa morada tradicional, casi siempre genuflexa ante la cúpula mayor de San Gregorio, puso a trabajar su maquinaria desde el día 1. Hemos tenido que leer que esta exposición era comparable a "Los Esplendores" de 1992. Incluso eso les parecía poco y han llegado a decir esta misma semana que es la mejor exposición que se ha hecho en la historia de la Semana Santa. Publicar eso es un "Sujétame el cubata" de manual. Sólo si no se vivió lo que fue el 1992 o si se vivió, pero ahora se quiere engañar a los lectores y oyentes, se puede defender esa frase. Las exposiciones del año de la Expo estaban enmarcadas en un contexto, tenían un sentido y un fin. Se dividían en tres sedes: iglesia del Salvador, iglesia del Hospital de Nuestra Señora de la Paz y la Caja San Fernando (antigua Audiencia). Las comparaciones son odiosas, en el mismo lugar que hoy tenemos la "In Nomine Dei" tuvimos la denominada como "Los Tesoros". Igualmente, se exponía el patrimonio cofrade, pero allí podías ver unos 20 mantos (ahora la mitad), 20 coronas (ahora ni la mitad), no sé cuántos puñales, sayas, potencias, insignias, tres carretas del Rocío... Insisto, las comparaciones son odiosas, sobre todo si se quiere defender la actual exposición como la mejor que se ha hecho nunca. Y esto no quiere decir que lo que ahora vemos sea malo o la exposición tenga poco patrimonio. 

Como digo, "Los Esplendores" no era una sola sede, eran tres. En el Salvador podías ver hasta seis pasos completamente montados. Con sus titulares, no con maniquís. Cristo del Amor, Cristo de Pasión, misterios de la Exaltación y Presentación al Pueblo y palios del Dulce Nombre y Las Cigarreras. Casi ná. Y un detalle importante, muchos recordamos esos pasos en sus traslados, no sólo en la exposición, porque nunca está de más incidir en la idea que aquí lo que nos gusta a la mayoría es el paso en la calle. Le pese al beaterío que le pese, es lo que sustenta a todas las hermandades. Enfrente de la iglesia del Salvador estaba la iglesia de la Paz, allí había ocho imágenes de Gloria: Luz, Alegría, Amparo, Divina Enfermera, Madre de Dios del Rosario, Pastora de Santa Marina, Reyes de los Sastres y Salud. La historia devocional letífica de la ciudad reunida en un mismo lugar. Durante meses estuvo la gran "Magna Hispalensis" en la catedral, que se complementaba muy bien con "Los Esplendores". Se podía ver el patrimonio de la archidiócesis y lógicamente también había patrimonio cofrade, empezando por otros dos pasos montados al completo, de nuevo con sus titulares, Cristo de las Misericordias de Santa Cruz y Virgen de la Candelaria. Los cuales también tuvieron traslados a modo de procesión. 

Por si todo esto fueran pocas diferencias, hay que recordar que el otro gran objetivo de 1992 era la proyección de la ciudad a través de la Semana Santa. A las exposiciones cofrades vinieron los reyes de España, intentando dar relevancia nacional e incluso internacional. Se engalanaron las calles de la ciudad en referencia a lo que se estaba exponiendo. Allí fuimos muchos sevillanos, pero también turistas. Ahora no pueden venir ni cofrades de municipios cercanos. Todo por intentar hacer un sucedáneo de la Semana Santa, por la cabezonería de no querer esperar a un momento más adecuado. No han querido hacer una exposición cofrade. No han querido poner en valor el patrimonio de las hermandades. No han querido proyectar la ciudad usando una de sus grandes fortalezas. No. Lo que han querido es tejer un pañuelo donde secar sus lágrimas por la No-Semana Santa.





 

  

domingo, 21 de febrero de 2021

El niño que fuimos

El niño despierta y su primer pensamiento es "¡Domingo de Ramos!". Da un brinco desde la cama, abre la persiana y llega la gran noticia ¡Hace sol! Sin solución de continuidad corre hacía el salón y coge el incensario, las pastillas de carbón, las pinzas y el mechero. Cada vez que hace este gesto recuerda las palabras que sus padres le dijeron hace tiempo "Tienes que quemarlo de forma tranquila, alejado de  sillones, muebles o telas que puedan prender con una chispa. Cuando el carbón esté ardiente, deposítalo con suavidad en el incensario y échale el incienso por encima". Activado el sentido del olfato, el niño coge el casete que le trajeron los Reyes Magos hace sólo tres meses: el recién salido "Cuando la Semana Santa empieza..." de la Banda del Sol. Sentido del oído activado. Con el 'Ya huele a Semana Santa, como Rosario de la aurora llega la primavera...' de fondo se dirige a la cocina. ¡Allí están! Con ansia come las torrijas y pestiños que ha hecho su abuela. Con eso ya cumple con el sentido del gusto.

Vuelve al salón, su madre está preparando una túnica de ruan negro y un esparto. El niño la toca y la acaricia, sin darse cuenta está empezando a entender que la Semana Santa es conectar los cinco sentidos. La túnica no es para él, es para su hermano. Es consciente que algún día la podrá vestir, pero de momento es muy pequeño. En la radio no paran de recordar qué día es hoy y eso pone más nervioso al pequeño. Le han dicho que saldrán después de comer. Y así es. Bajan por don Fadrique, la Macarena, Parras... empieza a ver los primeros nazarenos y va identificándolos: "Mira, mamá, ese es de San Roque", "Ese de La Estrella", "Ese de La Amargura"... Llegan a Relator y ahí sí que empieza la Semana Santa de verdad. Los ciriales se ven a lo lejos. La tradición se cumple otro año, empezar la gran semana viendo a La Hiniesta. Ahí el crío rebosa felicidad y el corazón le palpita al ritmo que rufa el tambor.

La semana va avanzando. Llega el Martes Santo, día importante en su casa. Por la tarde va a ver San Benito, porque salen sus primos. El misterio de la Presentación al Pueblo llega al punto donde durante décadas había estado el puente de entrada al barrio, el cual ha sido derrumbado hace pocos meses. La banda de música se esfuerza y los costaleros acompañan en una coreografía perfecta. Y venga marcha, y otra marcha y otra. ¡Arriba el hijo de Dios! Su tía, mujer de toda la vida de la Calzá, llora emocionada. Él en ese momento no calibra el simbolismo de lo que está viendo, sólo lo entenderá años más tarde. Mira alrededor y ve que no es sólo su tía, sino que muchas personas están igual. Todo un barrio. Más tarde, a lo lejos ve el paso de una nueva hermandad de la Semana Santa: El Cerro. Él no sabe ni dónde está ese barrio, pero si tiene cofradía, ya le interesa. Llega uno de los momentos cumbres de su semana, la Hermandad de Santa Cruz, el cristo y la virgen que ve cada noche en su mesilla y en varios de los pósteres que tiene colgados en la pared de su habitación. No logra identificar a su hermano entre la larga fila de penitentes que bajan por la calle Joaquín Romero Murube, pero la madre sí que lo hace ¡Vaya si lo hace! A todas las madres les sobra hueco de los ojos del antifaz para identificar a sus hijos.Este año su hermano mayor, el de la familia, no el de la hermandad, le ha dicho que puede ir con él a ver las de Madrugá por primera vez en su vida. ¡Notición! Hasta ese momento sus recuerdos de esa jornada son los del Viernes Santo por la mañana. Las sonidos que dejan dos capataces, el del misterio, con la voz más rasgada; el del palio, un hombre canoso que no para de hablar. Y bullicio, mucho bullicio. No hay palabras para describir el primer encuentro con el Señor de Sevilla en la oscuridad de Gravina visto desde las pupilas de un pequeño. El año está siendo importantísimo en la ciudad. El Sábado Santo hay un Santo Entierro Grande, él no sabía qué era eso hasta este año. ¡Vaya acontecimiento! ¡Cuántos pasos a la vez! El Domingo de Resurrección ve el nuevo palio, el de la Virgen de la Aurora. Qué alegría, todos los años cuando llegaba el último día le daba pena que la cofradía sólo tuviera un paso. 

Esta Semana Santa es la que el chiquillo - hoy ya adulto - sigue teniendo en la cabeza. No son de un año concreto, sino la serie de recuerdos que más se han repetido o más impacto le han generado. Esas remembranzas serán eternas por ser vivencias que son capaces de llegar a nuestro interior más profundo. La Semana Santa es justamente eso, estimular cada uno de los cinco sentidos tocando las fibras más sensibles. Y eso, al modo que aquí nos educan desde chico, es con la cofradía en la calle. Es lo que más llena, lo que más atrae. En la Semana Santa, como el 5 de enero, lo que somos realmente cada año es los recuerdos primigenios. Durante esos siete días vivimos como vive la vida un niño, cada minuto es un acontecimiento único y extraordinario. No hay otro culto que se le acerque ni, por supuesto, eventos culturales que pretenden adoptar el papel de sucedáneos. Los estímulos que remueve ver una chicotá en la calle están lejísimos de lo que provocan 35 eventos cofrades de distinta índole. Ni aunque fueran 3500. Hay dos tipos de personas, los que se conforman con esa serie de actos culturales para saciar su sed de cofradías y los que dicen que sí hay Semana Santa, porque hay actos litúrgicos. Me van a permitir que, respetando la opinión de cada uno, salga en defensa del niño que todos fuimos y les diga a ambos que no, que este año tampoco vamos a tener Semana Santa ni nada que se le parezca.


jueves, 18 de febrero de 2021

Twitter: El conversor a mala personas

Nadie duda que desde la llegada de internet todos, menos los eremitas, estamos marcados por este hecho. Nuestro día a día tanto social, laboral y de ocio está ahí en gran parte. Dentro de la amplia oferta que nos ofrece internet, la estrella - desde hace algunos años - son las redes sociales, aunque visto el cariz que están tomando sería más idóneo llamarlas antisociales. Lo que podría ser una herramienta magnífica para poner en contacto a personas de todo el mundo, para divulgar contenido interesante o para debatir con personas con distintos puntos de vista, se está alejando cada vez más de eso y convirtiéndose en una panda de cuñados y ególatras que acuden a la red para hablar de su libro, exclusivamente. Ni quieren escucha ni le importa lo que los demás puedan aportar.

Un mal de hoy en día, en esta sociedad cada vez más polarizada, es que un porcentaje muy significativo de la población sólo busca reafirmarse en su verdad. Les da igual que ésta sea errónea o pueda tener matices. Este mal lo vemos fuera de las redes sociales, pero es en ellas donde más potencia alcanza, incluso de donde salen más reforzadas algunas teorías. Callar cuando hay un evidencia que va contra mi pensamiento y salir enfurecido y de manera machacona cuando hay algo que puede reafirma mi postura. Triste manera d actuar. Apena ver a familiares y amigos como incluso cambian su discurso dependiendo de si hablan en una reunión familiar o en Twitter. En este último caso suelen ser mucho más intolerantes. Especialmente esta red está creando personajes individualistas, analfabetos y radicales. Actualmente es un estercolero donde está lo peor de la sociedad. En su mayoría, son personas acomplejadas, en un buen número y con muy mala leche en otros, que sólo saben vender desastres y destilar odio, mucho odio. Sus fobias quedan bastante claras. Mi humilde consejo, alejaos siempre de las personas tóxicas, especialmente en vuestra vida real.

¿Por qué digo individualistas? Porque sólo piensan en ellos. Si se toma una medida, la evalúan según les vaya a ir a ellos, ni se les ocurre pensar en evaluarla según le vaya a ir a la sociedad en la que viven. Con la triste paradoja que sin sociedad ninguno estaríamos en este mundo ni 10 segundos. De hecho, ni vendríamos al mismo. El ser humano necesita de la sociedad y su bien será el de ésta. De nada sirve que tú estés muy bien y la sociedad que te rodea sea un horror, porque al final tú serás un horror igualmente. ¿Por que digo analfabetos? Porque nadie sabe de todo, es más, en el mejor de los casos sabemos sólo de un tema, en el que nos hayamos formado más específicamente o trabajemos. Sin embargo, llegas a Twitter y ves a personas sentando cátedra de absolutamente todos los temas, incluso de temas tan complejos como la Ciencia o la Medicina. Ejercen de catedráticos en materias de la que son unos perfectos indoctos. La mayoría no dan ni nombre ni ponen su cara, obviamente. Sólo están ahí por el ruido. Muchos de ellos no saben escribir ni leer en el lenguaje de la Ciencia, pero el problema es que tampoco quieren aprender o intentar comprenderlo. Es decir, se montan su historia mental de un asunto extremadamente complejo y están aterrados que alguien les pueda sacar de su error con datos objetivos. La persona más analfabeta no es la que no sabe leer ni escribir, es la que no quiere ni aprender a hacerlo. Si encima desprestigia o intenta ridiculizar al que sí sabe, entonces ya estamos hablando de otra cosa, de una mala persona.

Este ultimo año ha sido muy duro para todos, es algo fácil de entender. Nos han cambiado radicalmente un modo de vida instalado durante décadas. El individualista se cree que sólo ha cambiado el mundo para él, que a los demás nos gustan estas medidas restrictivas. Clama que quiere vivir como si fuera un grito en el desierto. Eso es lo que queremos todos, por eso hay que informarse y hacer el esfuerzo de enterarse de cómo es la mejor forma de vivir. Andando por ahí suelto un bicho invisible cuyo objetivo es matarnos, hay que tomar medidas. Esto se lo explicas a niños de 5 años y lo entiende perfectamente, asombra que adultos no lo entiendan... o no lo quieran entender. Cómo dice el magnífico anuncio de la Junta de Andalucía: "La realidad del Covid no sólo es molesta, es una verdad muy incómoda, pero es hora de mirarla de frente" para concluir con el mensaje "abre los ojos, cumple tu parte".

Siempre defendí que en Twitter había de todo. Gente canalla e individualista que lanza mensajes muy peligrosos y gente maravillosa que divulga y de la cual yo personalmente he aprendido en cada tuit que han escrito. Creía que si sabías elegir el timeline correcto, podías convertir Twitter en una herramienta maravillosa. Este último año esa teoría mía se ha ido al traste. Estaba equivocado o no he sabido elegir el timeline adecuado. Ahora el porcentaje de sociópatas es casi absoluto. Vengo observando como de un tiempo a esta parte estas cuentas que aportan están optando por irse, mientras de los odiadores profesionales, vendehúmos, fakes y divulgadores de bulos no se va ni uno. Es abrumador el número de personas que lo único que buscan es reafirmarse constantemente en su verdad, aunque sea de manera impostada o falaz. Recurren a bulos a sabiendas que son bulos, sólo para ratificar sus erróneos argumentos. Brutal. Me encanta el debate y si estoy convencido de algo, lo defiendo con vehemencia, lo reconozco, pero el debate debe partir de una premisa suprema: si la otra persona te demuestra que estás en lo equivocado, hay que saber asumirlo y rectificar. De nada sirve mantener una idea falsa o errónea a sabiendas de que lo es, sólo por el complejo de no querer cambiar el esquema mental o asumir la realidad. 

Muchos en su vida real están acostumbrados a rodearse sólo de gente con su mismo perfil ideológico, eso les ayuda a creer que el mundo es así, como ellos lo ven. Se sienten seguros en su tribu, es algo antropológico y sociológico. Pero el mundo es plural y errará quien no quiera verlo. En este año hemos observado como no son capaces de captar la excepcionalidad de lo que nos está ocurriendo y siguen su vereda, la que tenían antes de 2020, buscando respuestas en los mismos tics y prejuicios ideológicos. ¡Cómo si la ciencia entendiera de hoces y martillos, charranes o rosas rojas! No es así, ojalá fuera tan fácil. Por desgracia (o de manera maravillosa) la Ciencia y la Medicina son mundos mucho más laberínticos e imposible de simplificar en una única solución. Pero a los ignorantes les da igual, porque como decíamos antes, no saben leer ni escribir en el lenguaje científico, pero lo triste es que tampoco hacen el esfuerzo por intentar aprender o entender. Oyen hablar a los expertos y los menosprecian, simplemente porque lo que dicen no les sirve para reafirmarse en su verdad. Que en este caso concreto es su mentira o su error. Sólo escuchan al que les va a decir lo que ellos quieren escuchar.

Cuando está cayendo una granizada a nadie se le ocurre decir ¡Hay que vivir, saquemos la cofradía a la calle! Los problemas y las adversidades vienen cuando vienen y hay que afrontarlos como se tienen que afrontar. Nuestra rutina continuamente se ve rota por hechos que no esperamos, aunque no sean tan llamativos y evidentes como esta pandemia. Es tanta la adicción que algunos tienen a su rutina, que les da igual ponerse en peligro ellos, a los que tienen cerca o al resto de la sociedad. Continuamente buscan en las redes sociales reafirmarse en su vida rutinaria, aunque lo que hay detrás son tremendas frustraciones personales, por desgracia. O intereses de algún tipo, por eso lo de ocultar su verdadera identidad. 

Hace pocos días decidí cerrar mi cuenta personal de Twitter. Es duro ver como amigos y familiares muestran ahí una cara distinta a la que muestran en la vida real. La cuenta del blog la mantendré abierta, de momento. En ella sólo pongo tuits programados y contesto cuando me llega alguna mención, por lo que se puede decir que no entro en Twitter. Ojos que no ven... De personas que no conozco personalmente me da igual cómo sean o qué digan, más allá del daño que hacen con sus mensajes, pero de los que son amigos de verdad o familia duele ver esa conversión en malas personas, cuando en la realidad no lo son (o no lo eran). Cuando se les recrimina, te dicen "¡Bah! Twitter es eso. Decir barbaridades y ojana pura". Si Twitter es ser falso o lanzar mensajes diferentes a lo se piensa en realidad, conmigo que no cuenten, porque además a la larga ese intento de fingir un personaje en la vida virtual, les está afectando a su salud mental en la vida real. 



domingo, 31 de enero de 2021

Los enemigos de la Semana Santa

Estamos acostumbrados a que una vez pasaba la Navidad la información cofrade va en aumento. Eso tenía lógica hasta el año pasado, porque la Semana Santa se acercaba. Este año no tendremos Semana Santa, sin embargo parece que esa rutina de generar noticias en este periodo sí se ha mantenido. En vez de hablar de cambiar de itinerarios o convivencias de diputados mayores de gobierno para arreglar la jornada, hablamos de exposiciones, altares de insignias e informaciones adyacentes, como la del mural del Hospital Virgen Macarena.

Hace unos días la organización Sevilla Laica emitió un comunicado, desafortunado desde mi punto de vista, donde denunciaba el mural en el que siete artistas han representado diversos perfiles de la Esperanza Macarena. Como tantas organizaciones y partidos de este tipo fallan en algo tan sensible y difícil de evaluar como son los matices. En 2021 una representación pictórica de la Macarena no rompe ninguna acofensionalidad, puesto que se trata de un símbolo de la ciudad, que para algunas personas, en el ejercicio de su libertad de conciencia, será una representación de la Virgen, pero para otros muchos es simplemente un icono más del territorio donde habitan. Lo que se ha hecho en el hospital es una mera expresión artística, no un oratorio.  

Nos estamos acostumbrando a que las voces que más se escuchen sean siempre las de los extremos, con el peligro que eso conlleva. Porque si el comunicado de esta entidad era de un extremo, parece que a los que más se han escuchado en su contra son del otro extremo. Personas que prácticamente piden un estado teocrático y que se llenen de crucifijos los edificios públicos. Se ha llegado hasta a amenazar de muerte a los que simplemente han expresado una opinión. ¿Estamos locos o qué? En medio de todo esto estamos una inmensa mayoría de ciudadanos que empezamos a estar asqueados de que cualquier tema, por nimio que sea, sea convertido en una cruzada tantos por unos como por otros. 

A Sevilla Laica le han contestando famosos columnistas, editoriales populistas y periodistas que habitualmente lo que buscan es decir lo que diga la mayoría para obtener el aplauso fácil. Y la jauría de las redes sociales, claro, esa que no falte nunca. Contra una organización muy pequeña e indefensa han sido muy valientes. Delante del débil alzan la voz y sacan el pecho, cual coraza de 'Armao', saben que no corren riesgo, de ese cachorrillo que es Sevilla Laica no pueden recibir ningún tortazo. Sin embargo, da la casualidad que estos días hemos vuelto a tener noticias de Palacio. A través del medio preferido de la archidiócesis, el Twitter, emitía un comunicado donde se atacaba directamente a las cofradías. El resumen era que las hermandades molestamos. ¡Ni altar de insignias se puede poner, oiga! 

A pesar de esta evidente injerencia en el mundo cofrade, los mismos columnistas, editoriales, periodistas y twitteros, que hablábamos antes, han metido el pechito para dentro y han bajado la voz a los niveles del botón "mute" de tu televisor. Se han empequeñecido ante el lobo feroz de la Plaza Virgen de los Reyes. Ahí sumisión, rodilla en tierra y beso en la mano, aunque la respuesta de éste sea continuamente la patada en la cara. La semana pasada hablamos de la etiqueta #LaCruzPrevalece. Me pregunto, ¿Ya no prevalece una Cruz de Guía o Alzada, por ejemplo? Estoy convencido de que si esta injerencia hubiera venido de la Plaza Nueva en vez de Palacio, la reacción habría sido muy diferente. Mal vamos si permitimos que conviertan a nuestras hermandades en marionetas del que mira sólo por sus intereses y no por el nuestro. "Los dos enemigos natos de la Semana Santa sevillana son el cardenal y el gobernador, el representante de la Iglesia y del Estado". Recuerden. 


*pdta Aviso para navegantes, como ya nos empezamos a conocer todos, advierto una cosa por si alguien no se ha dado cuenta. Los términos cachorrillo, lobo feroz y patada en la cara son metáforas. 

domingo, 24 de enero de 2021

Community managers y política

Esta semana hemos tenido una de esas campañas asquerosas que el 'trumpismo' - representado en su sucursal de España bajo las siglas de VOX - ha orquestado en redes sociales. Me refiero a la famosa retirada de la cruz franquista (que no católica) de Aguilar de la Frontera. Una decisión tomada por un consistorio democrático y en cumplimiento de dos leyes plenamente democráticas, como son la "Ley 52/2007, de 26 de diciembre" a nivel estatal y la "Ley 2/2017, de 28 de marzo" a nivel autonómico. Estas leyes protegen la memoria histórica de lo que fue el hecho más negro de este país en el siglo XX, los tres años que duró el golpe de estado militar y su consecuencia, la dictadura nacionalcatolicista de 40 años. Si esa cruz hubiera tenido en algún momento un valor religioso, podría entender algunas reacciones, pero la realidad es que esa cruz no fue hecha como símbolo de fraternidad y amor, sino más bien todo lo contrario, fue puesta ahí para humillar al derrotado. Encima, no tiene ningún valor artístico y afecta al templo carmelita que está al lado, que sí tiene valor religioso y artístico. Por eso digo, y repito, que la campaña es asquerosa. Por cierto, en su lugar, el mismo Ayuntamiento democrático propuso hace tiempo un símbolo religioso y con valía histórico-artística, como es un busto de Rodrigo de Varo y Antequera, fundador del convento carmelita de las Descalzas. Una manera extraña de ir contra todo lo católico, que es la teoría histriónica que defienden algunos. 

En este humilde rincón cibernético tenemos por costumbre hablar de los temas que atañen al mundo cofrade hispalense o en su defecto a aspectos de la ciudad de Sevilla. ¿Por qué hablo entonces hoy de esta campaña de marketing del partido ultraderechista VOX? Porque una parte de los community manager de las hermandades de Sevilla han decidido de motu proprio meter a nuestras corporaciones en esta guerra partidista y política. No han usado sus cuentas personales, sino que lo han hecho con las cuentas institucionales de las hermandades. No es la primera vez que pasa y me temo que no será la última.

El asunto me parece especialmente grave, porque cada uno de nosotros podemos pensar y expresar de manera individual lo que nos venga en gana, faltaría más, pero cuando se llevan las redes sociales de una hermandad hay que ser consciente que ésta la componen personas de toda índole, ideología e incluso creencia: negros y blancos, de izquierdas y de derechas, monárquicos y republicanos, sindicalistas y empresarios, obreros y nobles, ateos y creyentes... querer homogenizar la Semana Santa es tan dañino como querer homogenizar a la ciudadanía. Las sociedades democráticas tienen una característica principal: son plurales. Exactamente igual que nuestras cofradías. Los CM deben usar las redes sociales para gloria de lo que une a tod@s l@s hernman@s, sus titulares y la propia hermandad. Queridos community de hermandad, dejad vuestras opiniones políticas para vuestras cuentas personales. No seáis tan mezquinos, por favor. 

Como digo tantas y tantas veces, una parte del mundo cofrade usa la religión a su antojo, para que le sirva de escudo y espada en las guerras quijotescas que mantienen. Su ideología está antes que su creencia (si es que tienen de esto último). Una prueba de lo que digo es que esos community manager suelen meter a las hermandades en todas las guerras que la ultraderecha les marca: monarquía/república, izquierda/derecha, valores sociales/individualismo, ahora lo de la cruz franquista... sin embargo, cuando Ortega Smith ha atacado directamente a la Iglesia, diciéndole al papa de Roma que meta a los inmigrantes en su casa o Abascal ha llamado "ciudadano Bergoglio" a Francisco, ni uno sólo de estos CM ha salido en defensa de la Iglesia a la que hipócritamente dicen defender y pertenecer. Quedan muy retratados. Demasiado. 

domingo, 20 de diciembre de 2020

Los pensadores

El 21 de abril de 2019 a las 17 horas empezaba a sonar la marcha "Amarguras" en la puerta de la iglesia de Santa Marina. La Banda de Música Nuestra Señora de la Victoria (Las Cigarreras) entonaba este himno de la Semana Santa a la entrada del palio de la Virgen de la Aurora, como es tradicional. Los hombres dirigidos por Antonio Santiago recorrían de este modo el pasillo central del templo hasta llegar al altar, dar el toque definitivo de llamador y oírse las míticas palabras "¡Ahí queó!". Ritual repetido año tras año. En ese instante todos teníamos la satisfacción de haber vivido otra semana extraordinaria de nuestras vidas e igualmente todos creíamos que en un año los sentimientos y emociones volverían a repetirse. 

No tenemos ninguna certeza, pero a día de hoy el escenario más optimista para volver a ver un paso en Semana Santa es el próximo Viernes de Dolores de 2022. Seguramente cuando en Pino Montano aparezca por la puerta del templo la cruz de guía de la hermandad del barrio. Llegado ese momento habrían pasado 36 meses, 1083 días y casi 26.000 horas desde la entrada del palio de la Virgen de la Aurora en 2019. Sabemos lo convulso que están siendo estos meses, pero precisamente si algo ha habido es tiempo entre Semana Santa. 

Creo que la mayoría de cofrades sabemos que cuando año tras año el Consejo de Hermandades y Cofradías ha dicho "Es que ya es Cuaresma y no nos ha dado tiempo a reunirnos. Después de Semana Santa lo haremos" en realidad no les creíamos. Ni ellos tampoco se creían, obviamente, pero el parón de la covid les ha dejado tan en evidencia que ya no quedarán ilusos ni adláteres que confíen en la institución de la calle San Gregorio, espero. La incapacidad para desarrollar la tarea encomendada es tan axiomática como sonrojante. 

Llegará un próximo Viernes de Dolores, cuando llegue, y ahí seguirán saliendo corporaciones que tienen solicitado desde hace años poder hacer estación a la catedral (Pino Montano, Misión y La Corona). El mismo caso al día siguiente con La Milagrosa. Algún Domingo de Ramos del futuro nos despertaremos con la ilusión de un niño el 6 de enero, la pesadilla del coronavirus habrá terminado, pero por la tarde seguiremos teniendo "trenecito" en la calle Francos (Cena, La Hiniesta y San Roque). El Amor seguirá molesto con su hora de entrada y tener a La Amargura delante y La Estrella seguirá entrando a las tantas. 

El 21 de abril de 2019 a las 17 horas empezaba a sonar la marcha "Amarguras" en la puerta de la iglesia de Santa Marina. La Banda de Música Nuestra Señora de la Victoria (Las Cigarreras) entonaba este himno de la Semana Santa a la entrada del palio de la Virgen de la Aurora, como es tradicional. Los hombres dirigidos por Antonio Santiago recorrían de este modo el pasillo central del templo hasta llegar al altar, dar el toque definitivo de llamador y oírse las míticas palabras "¡Ahí queó!". Ritual repetido año tras año. En ese instante todos teníamos la satisfacción de haber vivido otra semana extraordinaria de nuestras vidas e igualmente todos creíamos que en un año los sentimientos y emociones volverían a repetirse. 

No tenemos ninguna certeza, pero a día de hoy el escenario más optimista para volver a ver un paso en Semana Santa es el próximo Viernes de Dolores de 2022. Seguramente cuando en Pino Montano aparezca por la puerta del templo la cruz de guía de la hermandad del barrio. Llegado ese momento habrían pasado 36 meses, 1083 días y casi 26.000 horas desde la entrada del palio de la Virgen de la Aurora en 2019. Sabemos lo convulso que están siendo estos meses, pero precisamente si algo ha habido es tiempo entre Semana Santa. 

Creo que la mayoría de cofrades sabemos que cuando año tras año el Consejo de Hermandades y Cofradías ha dicho "Es que ya es Cuaresma y no nos ha dado tiempo a reunirnos. Después de Semana Santa lo haremos" en realidad no les creíamos. Ni ellos tampoco se creían, obviamente, pero el parón de la covid les ha dejado tan en evidencia que ya no quedarán ilusos ni adláteres que confíen en la institución de la calle San Gregorio, espero. La incapacidad para desarrollar la tarea encomendada es tan axiomática como sonrojante. 

Llegará un próximo Viernes de Dolores, cuando llegue, y ahí seguirán saliendo corporaciones que tienen solicitado desde hace años poder hacer estación a la catedral (Pino Montano, Misión y La Corona). El mismo caso al día siguiente con La Milagrosa. Algún Domingo de Ramos del futuro nos despertaremos con la ilusión de un niño el 6 de enero, la pesadilla del coronavirus habrá terminado, pero por la tarde seguiremos teniendo "trenecito" en la calle Francos (La Cena, La Hiniesta y San Roque). El Amor seguirá molesto con su hora de entrada y tener a La Amargura delante y La Estrella continuará entrando a las tantas. 

Vendrá el Lunes Santo, de nuevo colapso en la colación de San Vicente. Otra vez El Museo y San Gonzalo llegando a sus templos en plena madrugada. Es muy probable que El Museo entrando en la catedral en el Martes Santo, algo repetido a lo largo de los años. Y nada extraño que de nuevo tengan que retrasar su hora de salida sobre la marcha para no tener parón en la calle Alfonso XII. 

Tendremos Martes Santo, no será como el fantástico de 2018, sino seguramente como el caótico de 2019. Con San Esteban entrando a la hora que días antes no habían ni salido El Amor o El Museo. Santa Cruz haciendo parones y acelerones según indique el cronograma mágico ideado por Daniel Perera, ese que le marca su entrada oficial en catedral en el Miércoles Santo. Con el Cerro y Los Estudiantes cruzándose en Puerta Jerez y Cabrera mandando al lugar a todos los ejércitos de la ONU para decir "que todo ha discurrido con normalidad". Esa era la vieja normalidad del vetusto Consejo ¿os acordáis?

Y el Miércoles Santo, que para la Cuaresma 2020 había dado tanto que hablar, se fijó que Los Panaderos llegaran hasta la Plaza del Museo, nada más y nada menos. Se dijo que era una solución temporal y por la premura de tiempo, la Semana Santa 2020 se les echaba encima, decían. Qué ilusos. ¿Qué dirán la próxima Semana Santa? ¿que el plan del día lo tenían hecho, pero se lo ha comido el perro?

Y Jueves Santo seguirá con sus problemas de oficios por delante y Madrugá por detrás. Y hay quién todavía quiere meter ahí a los más de mil nazarenos de la Trinidad y su hora de paso. De cabeza andamos regular en el mundo cofrade, hay que reconocerlo. Y llegados a la madrugada que hiela los corazones, otro clásico, la Esperanza de Triana comprimida, haciendo un scaletrix en la ya remozada Plaza de la Magdalena y con su fiscal de cruz llegando a Campana antes que el de El Calvario. Un plan perfecto, te aseguran quienes te toman por imbécil.  

Hay que variar casi toda la Semana Santa. Se ha dicho mil veces. Una profunda reforma que podía haberse hecho en estos tres años, como mínimo, que vamos a tener sin pasos. Tiempo ha habido. Hay diputados mayores de gobierno que en estos tres años están como un marqués en el Caribe. Al Consejo sólo se le conoce celeridad para regalar el dinero a los abonados y para irse de excursión a Antequera. 

En este periodo hemos visto a los 27 presidentes de la UE reunidos por videoconferencia, al presidente del gobierno con todos los presidentes y presidentas autonómicos y reuniones empresariales interoceánicas que han conectado a los cinco continentes. En las cofradías nada, si no hay papelón por delante, no se mueve un varal. Sólo los diputados de caridad han trabajado a destajo y algunos priostes y diputados de cultos. El resto del institucionalismo cofrade se quedó en la misma postura que "El pensador" de Rodin, diciendo: "Algo habría que hacer, pero es que no nos ha dado tiempo".