martes, 30 de marzo de 2021
La primera vez
domingo, 7 de marzo de 2021
El pañuelo cofrade
domingo, 21 de febrero de 2021
El niño que fuimos
El niño despierta y su primer pensamiento es "¡Domingo de Ramos!". Da un brinco desde la cama, abre la persiana y llega la gran noticia ¡Hace sol! Sin solución de continuidad corre hacía el salón y coge el incensario, las pastillas de carbón, las pinzas y el mechero. Cada vez que hace este gesto recuerda las palabras que sus padres le dijeron hace tiempo "Tienes que quemarlo de forma tranquila, alejado de sillones, muebles o telas que puedan prender con una chispa. Cuando el carbón esté ardiente, deposítalo con suavidad en el incensario y échale el incienso por encima". Activado el sentido del olfato, el niño coge el casete que le trajeron los Reyes Magos hace sólo tres meses: el recién salido "Cuando la Semana Santa empieza..." de la Banda del Sol. Sentido del oído activado. Con el 'Ya huele a Semana Santa, como Rosario de la aurora llega la primavera...' de fondo se dirige a la cocina. ¡Allí están! Con ansia come las torrijas y pestiños que ha hecho su abuela. Con eso ya cumple con el sentido del gusto.
Vuelve al salón, su madre está preparando una túnica de ruan negro y un esparto. El niño la toca y la acaricia, sin darse cuenta está empezando a entender que la Semana Santa es conectar los cinco sentidos. La túnica no es para él, es para su hermano. Es consciente que algún día la podrá vestir, pero de momento es muy pequeño. En la radio no paran de recordar qué día es hoy y eso pone más nervioso al pequeño. Le han dicho que saldrán después de comer. Y así es. Bajan por don Fadrique, la Macarena, Parras... empieza a ver los primeros nazarenos y va identificándolos: "Mira, mamá, ese es de San Roque", "Ese de La Estrella", "Ese de La Amargura"... Llegan a Relator y ahí sí que empieza la Semana Santa de verdad. Los ciriales se ven a lo lejos. La tradición se cumple otro año, empezar la gran semana viendo a La Hiniesta. Ahí el crío rebosa felicidad y el corazón le palpita al ritmo que rufa el tambor.
La semana va avanzando. Llega el Martes Santo, día importante en su casa. Por la tarde va a ver San Benito, porque salen sus primos. El misterio de la Presentación al Pueblo llega al punto donde durante décadas había estado el puente de entrada al barrio, el cual ha sido derrumbado hace pocos meses. La banda de música se esfuerza y los costaleros acompañan en una coreografía perfecta. Y venga marcha, y otra marcha y otra. ¡Arriba el hijo de Dios! Su tía, mujer de toda la vida de la Calzá, llora emocionada. Él en ese momento no calibra el simbolismo de lo que está viendo, sólo lo entenderá años más tarde. Mira alrededor y ve que no es sólo su tía, sino que muchas personas están igual. Todo un barrio. Más tarde, a lo lejos ve el paso de una nueva hermandad de la Semana Santa: El Cerro. Él no sabe ni dónde está ese barrio, pero si tiene cofradía, ya le interesa. Llega uno de los momentos cumbres de su semana, la Hermandad de Santa Cruz, el cristo y la virgen que ve cada noche en su mesilla y en varios de los pósteres que tiene colgados en la pared de su habitación. No logra identificar a su hermano entre la larga fila de penitentes que bajan por la calle Joaquín Romero Murube, pero la madre sí que lo hace ¡Vaya si lo hace! A todas las madres les sobra hueco de los ojos del antifaz para identificar a sus hijos.Este año su hermano mayor, el de la familia, no el de la hermandad, le ha dicho que puede ir con él a ver las de Madrugá por primera vez en su vida. ¡Notición! Hasta ese momento sus recuerdos de esa jornada son los del Viernes Santo por la mañana. Las sonidos que dejan dos capataces, el del misterio, con la voz más rasgada; el del palio, un hombre canoso que no para de hablar. Y bullicio, mucho bullicio. No hay palabras para describir el primer encuentro con el Señor de Sevilla en la oscuridad de Gravina visto desde las pupilas de un pequeño. El año está siendo importantísimo en la ciudad. El Sábado Santo hay un Santo Entierro Grande, él no sabía qué era eso hasta este año. ¡Vaya acontecimiento! ¡Cuántos pasos a la vez! El Domingo de Resurrección ve el nuevo palio, el de la Virgen de la Aurora. Qué alegría, todos los años cuando llegaba el último día le daba pena que la cofradía sólo tuviera un paso.
Esta Semana Santa es la que el chiquillo - hoy ya adulto - sigue teniendo en la cabeza. No son de un año concreto, sino la serie de recuerdos que más se han repetido o más impacto le han generado. Esas remembranzas serán eternas por ser vivencias que son capaces de llegar a nuestro interior más profundo. La Semana Santa es justamente eso, estimular cada uno de los cinco sentidos tocando las fibras más sensibles. Y eso, al modo que aquí nos educan desde chico, es con la cofradía en la calle. Es lo que más llena, lo que más atrae. En la Semana Santa, como el 5 de enero, lo que somos realmente cada año es los recuerdos primigenios. Durante esos siete días vivimos como vive la vida un niño, cada minuto es un acontecimiento único y extraordinario. No hay otro culto que se le acerque ni, por supuesto, eventos culturales que pretenden adoptar el papel de sucedáneos. Los estímulos que remueve ver una chicotá en la calle están lejísimos de lo que provocan 35 eventos cofrades de distinta índole. Ni aunque fueran 3500. Hay dos tipos de personas, los que se conforman con esa serie de actos culturales para saciar su sed de cofradías y los que dicen que sí hay Semana Santa, porque hay actos litúrgicos. Me van a permitir que, respetando la opinión de cada uno, salga en defensa del niño que todos fuimos y les diga a ambos que no, que este año tampoco vamos a tener Semana Santa ni nada que se le parezca.
jueves, 18 de febrero de 2021
Twitter: El conversor a mala personas
Nadie duda que desde la llegada de internet todos, menos los eremitas, estamos marcados por este hecho. Nuestro día a día tanto social, laboral y de ocio está ahí en gran parte. Dentro de la amplia oferta que nos ofrece internet, la estrella - desde hace algunos años - son las redes sociales, aunque visto el cariz que están tomando sería más idóneo llamarlas antisociales. Lo que podría ser una herramienta magnífica para poner en contacto a personas de todo el mundo, para divulgar contenido interesante o para debatir con personas con distintos puntos de vista, se está alejando cada vez más de eso y convirtiéndose en una panda de cuñados y ególatras que acuden a la red para hablar de su libro, exclusivamente. Ni quieren escucha ni le importa lo que los demás puedan aportar.
Un mal de hoy en día, en esta sociedad cada vez más polarizada, es que un porcentaje muy significativo de la población sólo busca reafirmarse en su verdad. Les da igual que ésta sea errónea o pueda tener matices. Este mal lo vemos fuera de las redes sociales, pero es en ellas donde más potencia alcanza, incluso de donde salen más reforzadas algunas teorías. Callar cuando hay un evidencia que va contra mi pensamiento y salir enfurecido y de manera machacona cuando hay algo que puede reafirma mi postura. Triste manera d actuar. Apena ver a familiares y amigos como incluso cambian su discurso dependiendo de si hablan en una reunión familiar o en Twitter. En este último caso suelen ser mucho más intolerantes. Especialmente esta red está creando personajes individualistas, analfabetos y radicales. Actualmente es un estercolero donde está lo peor de la sociedad. En su mayoría, son personas acomplejadas, en un buen número y con muy mala leche en otros, que sólo saben vender desastres y destilar odio, mucho odio. Sus fobias quedan bastante claras. Mi humilde consejo, alejaos siempre de las personas tóxicas, especialmente en vuestra vida real.
¿Por qué digo individualistas? Porque sólo piensan en ellos. Si se toma una medida, la evalúan según les vaya a ir a ellos, ni se les ocurre pensar en evaluarla según le vaya a ir a la sociedad en la que viven. Con la triste paradoja que sin sociedad ninguno estaríamos en este mundo ni 10 segundos. De hecho, ni vendríamos al mismo. El ser humano necesita de la sociedad y su bien será el de ésta. De nada sirve que tú estés muy bien y la sociedad que te rodea sea un horror, porque al final tú serás un horror igualmente. ¿Por que digo analfabetos? Porque nadie sabe de todo, es más, en el mejor de los casos sabemos sólo de un tema, en el que nos hayamos formado más específicamente o trabajemos. Sin embargo, llegas a Twitter y ves a personas sentando cátedra de absolutamente todos los temas, incluso de temas tan complejos como la Ciencia o la Medicina. Ejercen de catedráticos en materias de la que son unos perfectos indoctos. La mayoría no dan ni nombre ni ponen su cara, obviamente. Sólo están ahí por el ruido. Muchos de ellos no saben escribir ni leer en el lenguaje de la Ciencia, pero el problema es que tampoco quieren aprender o intentar comprenderlo. Es decir, se montan su historia mental de un asunto extremadamente complejo y están aterrados que alguien les pueda sacar de su error con datos objetivos. La persona más analfabeta no es la que no sabe leer ni escribir, es la que no quiere ni aprender a hacerlo. Si encima desprestigia o intenta ridiculizar al que sí sabe, entonces ya estamos hablando de otra cosa, de una mala persona.
Este ultimo año ha sido muy duro para todos, es algo fácil de entender. Nos han cambiado radicalmente un modo de vida instalado durante décadas. El individualista se cree que sólo ha cambiado el mundo para él, que a los demás nos gustan estas medidas restrictivas. Clama que quiere vivir como si fuera un grito en el desierto. Eso es lo que queremos todos, por eso hay que informarse y hacer el esfuerzo de enterarse de cómo es la mejor forma de vivir. Andando por ahí suelto un bicho invisible cuyo objetivo es matarnos, hay que tomar medidas. Esto se lo explicas a niños de 5 años y lo entiende perfectamente, asombra que adultos no lo entiendan... o no lo quieran entender. Cómo dice el magnífico anuncio de la Junta de Andalucía: "La realidad del Covid no sólo es molesta, es una verdad muy incómoda, pero es hora de mirarla de frente" para concluir con el mensaje "abre los ojos, cumple tu parte".
Siempre defendí que en Twitter había de todo. Gente canalla e individualista que lanza mensajes muy peligrosos y gente maravillosa que divulga y de la cual yo personalmente he aprendido en cada tuit que han escrito. Creía que si sabías elegir el timeline correcto, podías convertir Twitter en una herramienta maravillosa. Este último año esa teoría mía se ha ido al traste. Estaba equivocado o no he sabido elegir el timeline adecuado. Ahora el porcentaje de sociópatas es casi absoluto. Vengo observando como de un tiempo a esta parte estas cuentas que aportan están optando por irse, mientras de los odiadores profesionales, vendehúmos, fakes y divulgadores de bulos no se va ni uno. Es abrumador el número de personas que lo único que buscan es reafirmarse constantemente en su verdad, aunque sea de manera impostada o falaz. Recurren a bulos a sabiendas que son bulos, sólo para ratificar sus erróneos argumentos. Brutal. Me encanta el debate y si estoy convencido de algo, lo defiendo con vehemencia, lo reconozco, pero el debate debe partir de una premisa suprema: si la otra persona te demuestra que estás en lo equivocado, hay que saber asumirlo y rectificar. De nada sirve mantener una idea falsa o errónea a sabiendas de que lo es, sólo por el complejo de no querer cambiar el esquema mental o asumir la realidad.
Muchos en su vida real están acostumbrados a rodearse sólo de gente con su mismo perfil ideológico, eso les ayuda a creer que el mundo es así, como ellos lo ven. Se sienten seguros en su tribu, es algo antropológico y sociológico. Pero el mundo es plural y errará quien no quiera verlo. En este año hemos observado como no son capaces de captar la excepcionalidad de lo que nos está ocurriendo y siguen su vereda, la que tenían antes de 2020, buscando respuestas en los mismos tics y prejuicios ideológicos. ¡Cómo si la ciencia entendiera de hoces y martillos, charranes o rosas rojas! No es así, ojalá fuera tan fácil. Por desgracia (o de manera maravillosa) la Ciencia y la Medicina son mundos mucho más laberínticos e imposible de simplificar en una única solución. Pero a los ignorantes les da igual, porque como decíamos antes, no saben leer ni escribir en el lenguaje científico, pero lo triste es que tampoco hacen el esfuerzo por intentar aprender o entender. Oyen hablar a los expertos y los menosprecian, simplemente porque lo que dicen no les sirve para reafirmarse en su verdad. Que en este caso concreto es su mentira o su error. Sólo escuchan al que les va a decir lo que ellos quieren escuchar.
Cuando está cayendo una granizada a nadie se le ocurre decir ¡Hay que vivir, saquemos la cofradía a la calle! Los problemas y las adversidades vienen cuando vienen y hay que afrontarlos como se tienen que afrontar. Nuestra rutina continuamente se ve rota por hechos que no esperamos, aunque no sean tan llamativos y evidentes como esta pandemia. Es tanta la adicción que algunos tienen a su rutina, que les da igual ponerse en peligro ellos, a los que tienen cerca o al resto de la sociedad. Continuamente buscan en las redes sociales reafirmarse en su vida rutinaria, aunque lo que hay detrás son tremendas frustraciones personales, por desgracia. O intereses de algún tipo, por eso lo de ocultar su verdadera identidad.
Hace pocos días decidí cerrar mi cuenta personal de Twitter. Es duro ver como amigos y familiares muestran ahí una cara distinta a la que muestran en la vida real. La cuenta del blog la mantendré abierta, de momento. En ella sólo pongo tuits programados y contesto cuando me llega alguna mención, por lo que se puede decir que no entro en Twitter. Ojos que no ven... De personas que no conozco personalmente me da igual cómo sean o qué digan, más allá del daño que hacen con sus mensajes, pero de los que son amigos de verdad o familia duele ver esa conversión en malas personas, cuando en la realidad no lo son (o no lo eran). Cuando se les recrimina, te dicen "¡Bah! Twitter es eso. Decir barbaridades y ojana pura". Si Twitter es ser falso o lanzar mensajes diferentes a lo se piensa en realidad, conmigo que no cuenten, porque además a la larga ese intento de fingir un personaje en la vida virtual, les está afectando a su salud mental en la vida real.
domingo, 31 de enero de 2021
Los enemigos de la Semana Santa
domingo, 24 de enero de 2021
Community managers y política
Esta semana hemos tenido una de esas campañas asquerosas que el 'trumpismo' - representado en su sucursal de España bajo las siglas de VOX - ha orquestado en redes sociales. Me refiero a la famosa retirada de la cruz franquista (que no católica) de Aguilar de la Frontera. Una decisión tomada por un consistorio democrático y en cumplimiento de dos leyes plenamente democráticas, como son la "Ley 52/2007, de 26 de diciembre" a nivel estatal y la "Ley 2/2017, de 28 de marzo" a nivel autonómico. Estas leyes protegen la memoria histórica de lo que fue el hecho más negro de este país en el siglo XX, los tres años que duró el golpe de estado militar y su consecuencia, la dictadura nacionalcatolicista de 40 años. Si esa cruz hubiera tenido en algún momento un valor religioso, podría entender algunas reacciones, pero la realidad es que esa cruz no fue hecha como símbolo de fraternidad y amor, sino más bien todo lo contrario, fue puesta ahí para humillar al derrotado. Encima, no tiene ningún valor artístico y afecta al templo carmelita que está al lado, que sí tiene valor religioso y artístico. Por eso digo, y repito, que la campaña es asquerosa. Por cierto, en su lugar, el mismo Ayuntamiento democrático propuso hace tiempo un símbolo religioso y con valía histórico-artística, como es un busto de Rodrigo de Varo y Antequera, fundador del convento carmelita de las Descalzas. Una manera extraña de ir contra todo lo católico, que es la teoría histriónica que defienden algunos.
En este humilde rincón cibernético tenemos por costumbre hablar de los temas que atañen al mundo cofrade hispalense o en su defecto a aspectos de la ciudad de Sevilla. ¿Por qué hablo entonces hoy de esta campaña de marketing del partido ultraderechista VOX? Porque una parte de los community manager de las hermandades de Sevilla han decidido de motu proprio meter a nuestras corporaciones en esta guerra partidista y política. No han usado sus cuentas personales, sino que lo han hecho con las cuentas institucionales de las hermandades. No es la primera vez que pasa y me temo que no será la última.
El asunto me parece especialmente grave, porque cada uno de nosotros podemos pensar y expresar de manera individual lo que nos venga en gana, faltaría más, pero cuando se llevan las redes sociales de una hermandad hay que ser consciente que ésta la componen personas de toda índole, ideología e incluso creencia: negros y blancos, de izquierdas y de derechas, monárquicos y republicanos, sindicalistas y empresarios, obreros y nobles, ateos y creyentes... querer homogenizar la Semana Santa es tan dañino como querer homogenizar a la ciudadanía. Las sociedades democráticas tienen una característica principal: son plurales. Exactamente igual que nuestras cofradías. Los CM deben usar las redes sociales para gloria de lo que une a tod@s l@s hernman@s, sus titulares y la propia hermandad. Queridos community de hermandad, dejad vuestras opiniones políticas para vuestras cuentas personales. No seáis tan mezquinos, por favor.
Como digo tantas y tantas veces, una parte del mundo cofrade usa la religión a su antojo, para que le sirva de escudo y espada en las guerras quijotescas que mantienen. Su ideología está antes que su creencia (si es que tienen de esto último). Una prueba de lo que digo es que esos community manager suelen meter a las hermandades en todas las guerras que la ultraderecha les marca: monarquía/república, izquierda/derecha, valores sociales/individualismo, ahora lo de la cruz franquista... sin embargo, cuando Ortega Smith ha atacado directamente a la Iglesia, diciéndole al papa de Roma que meta a los inmigrantes en su casa o Abascal ha llamado "ciudadano Bergoglio" a Francisco, ni uno sólo de estos CM ha salido en defensa de la Iglesia a la que hipócritamente dicen defender y pertenecer. Quedan muy retratados. Demasiado.
domingo, 20 de diciembre de 2020
Los pensadores
El 21 de abril de 2019 a las 17 horas empezaba a sonar la marcha "Amarguras" en la puerta de la iglesia de Santa Marina. La Banda de Música Nuestra Señora de la Victoria (Las Cigarreras) entonaba este himno de la Semana Santa a la entrada del palio de la Virgen de la Aurora, como es tradicional. Los hombres dirigidos por Antonio Santiago recorrían de este modo el pasillo central del templo hasta llegar al altar, dar el toque definitivo de llamador y oírse las míticas palabras "¡Ahí queó!". Ritual repetido año tras año. En ese instante todos teníamos la satisfacción de haber vivido otra semana extraordinaria de nuestras vidas e igualmente todos creíamos que en un año los sentimientos y emociones volverían a repetirse.
No tenemos ninguna certeza, pero a día de hoy el escenario más optimista para volver a ver un paso en Semana Santa es el próximo Viernes de Dolores de 2022. Seguramente cuando en Pino Montano aparezca por la puerta del templo la cruz de guía de la hermandad del barrio. Llegado ese momento habrían pasado 36 meses, 1083 días y casi 26.000 horas desde la entrada del palio de la Virgen de la Aurora en 2019. Sabemos lo convulso que están siendo estos meses, pero precisamente si algo ha habido es tiempo entre Semana Santa.
Creo que la mayoría de cofrades sabemos que cuando año tras año el Consejo de Hermandades y Cofradías ha dicho "Es que ya es Cuaresma y no nos ha dado tiempo a reunirnos. Después de Semana Santa lo haremos" en realidad no les creíamos. Ni ellos tampoco se creían, obviamente, pero el parón de la covid les ha dejado tan en evidencia que ya no quedarán ilusos ni adláteres que confíen en la institución de la calle San Gregorio, espero. La incapacidad para desarrollar la tarea encomendada es tan axiomática como sonrojante.
Llegará un próximo Viernes de Dolores, cuando llegue, y ahí seguirán saliendo corporaciones que tienen solicitado desde hace años poder hacer estación a la catedral (Pino Montano, Misión y La Corona). El mismo caso al día siguiente con La Milagrosa. Algún Domingo de Ramos del futuro nos despertaremos con la ilusión de un niño el 6 de enero, la pesadilla del coronavirus habrá terminado, pero por la tarde seguiremos teniendo "trenecito" en la calle Francos (Cena, La Hiniesta y San Roque). El Amor seguirá molesto con su hora de entrada y tener a La Amargura delante y La Estrella seguirá entrando a las tantas.
El 21 de abril de 2019 a las 17 horas empezaba a sonar la marcha "Amarguras" en la puerta de la iglesia de Santa Marina. La Banda de Música Nuestra Señora de la Victoria (Las Cigarreras) entonaba este himno de la Semana Santa a la entrada del palio de la Virgen de la Aurora, como es tradicional. Los hombres dirigidos por Antonio Santiago recorrían de este modo el pasillo central del templo hasta llegar al altar, dar el toque definitivo de llamador y oírse las míticas palabras "¡Ahí queó!". Ritual repetido año tras año. En ese instante todos teníamos la satisfacción de haber vivido otra semana extraordinaria de nuestras vidas e igualmente todos creíamos que en un año los sentimientos y emociones volverían a repetirse.
No tenemos ninguna certeza, pero a día de hoy el escenario más optimista para volver a ver un paso en Semana Santa es el próximo Viernes de Dolores de 2022. Seguramente cuando en Pino Montano aparezca por la puerta del templo la cruz de guía de la hermandad del barrio. Llegado ese momento habrían pasado 36 meses, 1083 días y casi 26.000 horas desde la entrada del palio de la Virgen de la Aurora en 2019. Sabemos lo convulso que están siendo estos meses, pero precisamente si algo ha habido es tiempo entre Semana Santa.
Creo que la mayoría de cofrades sabemos que cuando año tras año el Consejo de Hermandades y Cofradías ha dicho "Es que ya es Cuaresma y no nos ha dado tiempo a reunirnos. Después de Semana Santa lo haremos" en realidad no les creíamos. Ni ellos tampoco se creían, obviamente, pero el parón de la covid les ha dejado tan en evidencia que ya no quedarán ilusos ni adláteres que confíen en la institución de la calle San Gregorio, espero. La incapacidad para desarrollar la tarea encomendada es tan axiomática como sonrojante.
Llegará un próximo Viernes de Dolores, cuando llegue, y ahí seguirán saliendo corporaciones que tienen solicitado desde hace años poder hacer estación a la catedral (Pino Montano, Misión y La Corona). El mismo caso al día siguiente con La Milagrosa. Algún Domingo de Ramos del futuro nos despertaremos con la ilusión de un niño el 6 de enero, la pesadilla del coronavirus habrá terminado, pero por la tarde seguiremos teniendo "trenecito" en la calle Francos (La Cena, La Hiniesta y San Roque). El Amor seguirá molesto con su hora de entrada y tener a La Amargura delante y La Estrella continuará entrando a las tantas.
Vendrá el Lunes Santo, de nuevo colapso en la colación de San Vicente. Otra vez El Museo y San Gonzalo llegando a sus templos en plena madrugada. Es muy probable que El Museo entrando en la catedral en el Martes Santo, algo repetido a lo largo de los años. Y nada extraño que de nuevo tengan que retrasar su hora de salida sobre la marcha para no tener parón en la calle Alfonso XII.
Tendremos Martes Santo, no será como el fantástico de 2018, sino seguramente como el caótico de 2019. Con San Esteban entrando a la hora que días antes no habían ni salido El Amor o El Museo. Santa Cruz haciendo parones y acelerones según indique el cronograma mágico ideado por Daniel Perera, ese que le marca su entrada oficial en catedral en el Miércoles Santo. Con el Cerro y Los Estudiantes cruzándose en Puerta Jerez y Cabrera mandando al lugar a todos los ejércitos de la ONU para decir "que todo ha discurrido con normalidad". Esa era la vieja normalidad del vetusto Consejo ¿os acordáis?
Y el Miércoles Santo, que para la Cuaresma 2020 había dado tanto que hablar, se fijó que Los Panaderos llegaran hasta la Plaza del Museo, nada más y nada menos. Se dijo que era una solución temporal y por la premura de tiempo, la Semana Santa 2020 se les echaba encima, decían. Qué ilusos. ¿Qué dirán la próxima Semana Santa? ¿que el plan del día lo tenían hecho, pero se lo ha comido el perro?
Y Jueves Santo seguirá con sus problemas de oficios por delante y Madrugá por detrás. Y hay quién todavía quiere meter ahí a los más de mil nazarenos de la Trinidad y su hora de paso. De cabeza andamos regular en el mundo cofrade, hay que reconocerlo. Y llegados a la madrugada que hiela los corazones, otro clásico, la Esperanza de Triana comprimida, haciendo un scaletrix en la ya remozada Plaza de la Magdalena y con su fiscal de cruz llegando a Campana antes que el de El Calvario. Un plan perfecto, te aseguran quienes te toman por imbécil.
Hay que variar casi toda la Semana Santa. Se ha dicho mil veces. Una profunda reforma que podía haberse hecho en estos tres años, como mínimo, que vamos a tener sin pasos. Tiempo ha habido. Hay diputados mayores de gobierno que en estos tres años están como un marqués en el Caribe. Al Consejo sólo se le conoce celeridad para regalar el dinero a los abonados y para irse de excursión a Antequera.
En este periodo hemos visto a los 27 presidentes de la UE reunidos por videoconferencia, al presidente del gobierno con todos los presidentes y presidentas autonómicos y reuniones empresariales interoceánicas que han conectado a los cinco continentes. En las cofradías nada, si no hay papelón por delante, no se mueve un varal. Sólo los diputados de caridad han trabajado a destajo y algunos priostes y diputados de cultos. El resto del institucionalismo cofrade se quedó en la misma postura que "El pensador" de Rodin, diciendo: "Algo habría que hacer, pero es que no nos ha dado tiempo".
