martes, 22 de octubre de 2019
domingo, 20 de octubre de 2019
Siempre la Esperanza
La niña Julia nació rodeada de Esperanza. Hermana de la Macarena
desde el día de su bautismo, porque su abuelo materno así lo quiso. El mismo
día que su padre la llevaba a la calle Pureza para hacerla hermana de la
Esperanza de Triana. A Julia le gusta decir que ella une las dos Sevillas, que
es un Guadalquivir custodiada por las Esperanzas.
Sus Madrugadas siempre han
sido especiales. De pequeña veía como su padre se vestía de nazareno y salía de
casa después de cenar. Partía de aquel viejo corral trianero que tanto añora a
día de hoy. Luego a la mañana, muy temprano, su madre la acercaba a la otra
orilla, en la calle Parras esperaba - en la casa de su abuela - que el abuelo
llegara al final de la larga fila de nazarenos. Y así era, su abuelo siempre
llegaba. Cansado y entre empujones, pero con su cirio verde en una mano y en la
otra la estampa que había guardado durante toda la noche para su nieta. Ésta la
cogía y la besaba, luego acariciaba la mano de su abuelo. Ritual que se repitió
durante 21 años, hasta que por la ley de la vida su abuelo pasó a estar aún más
cerca de la virgen.
Al pasar el palio, volvían a
Triana. Era el día grande del barrio, no cabía duda. Su padre regresaba a casa
después de una dura estación de penitencia, pero la cogía a ella en brazos y
era su particular bálsamo de Fierabrás. Todas las dolencias y problemas
desaparecían. Le daba un beso y después su padre le decía: "Durante toda
la noche le he estado pidiendo a la Esperanza por ti. Para que te proteja. Ella
me ha dicho que nunca te abandonará, recuérdalo siempre". A día de hoy
ella sigue recordando todos y cada uno de esos besos que su padre le daba cada
mañana del Viernes Santo.
Actualmente, las Madrugás de
Julia son algo distinta. Con dos niños, le toca ahora ser ella la madre que los
lleva a ver al abuelo. Esta vez en Triana, pero sigue habiendo un abuelo que
también llega con cirio verde, entre empujones y al que los maduros ojos se le
iluminan cuando ve a los nietos a través del los agujeros de antifaz. Es la
misma persona, su padre, que aquella calurosa tarde de julio le dio el mismo
beso que le daba de niña y le recordó que la Esperanza nunca la abandonará.
Ella salía de la consulta con el corazón encogido y con las lágrimas asomando
por sus pupilas. El doctor le acaba de comunicar que tenía cáncer de mama. Al
beso de su padre Julia le contestó entre sollozos "Ya lo sé, papá, yo soy
un Guadalquivir protegida por las dos Esperanzas".
Esta semana Julia ha tenido su
última revisión médica. El doctor le ha confirmado que "está limpia"
por completo. Que ha vencido el cáncer y se ha curado del todo. Su padre la ha
vuelto a abrazar y al oído le ha dicho emocionado "Te lo dije. Ella me dice
que nunca te abandonará". Al salir del hospital se han ido a la cercana
basílica. Luego han cruzado el río y han entrado en la capilla de los Marineros
para también dar las gracias. Al llegar a su casa se ha ido a su mesita de
noche. En el cajón guarda las 21 estampitas que su abuelo le dio Madrugada tras
Madrugada. Es el mayor de sus tesoros y durante estos duros dos años de
operaciones y quimios se ha aferrado a ellas cual rosario. Hoy las ha besado y
luego ha acariciado la foto enmarcada que tiene de su abuelo vestido de
nazareno. Julia sonríe ahora.
Publicado
El Preste
en
10:29
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Opinión
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Sevilla, España
domingo, 13 de octubre de 2019
Notas desafinadas
Hoy en día parece difícil encontrar a un cofrade que no sea un experto músico. La mayoría no ha entrado en un conservatorio en su vida ni siquiera saben leer una partitura, pero reconocer el nombre de cualquier marcha que suene les eleva a ser Beethoven. Incluso podrían sustituir al director de la Orquesta Filarmónica de Londres, si hiciera falta. Yo no, reconozco que de música cofrade sé lo justo. Un nivel que no va más allá de decir qué tipo de marchas me gustan más y cuales menos. Es decir, del mundo de los gustos no salgo, nada profesional.
Dicho esto, hoy voy a hablar del mundo “cornetero”, aunque por desgracia, no vamos a comentar nada de música. Esta semana ha salido a la luz un problema que llevaba algún tiempo arrastrándose. La AM Virgen de los Reyes hizo un comunicado en forma de vídeo, explicando que eran expulsados de su local. El vídeo, sinceramente, trataba un problema serio, pero la forma de divulgarlo hacía que se pudiera tomar a cachondeo. No creo que sean formas en una de las agrupaciones más importantes de Sevilla. Es perjudicial para ellos mismos, porque desvirtúa el mensaje que querían dar. La forma oscurece el fondo. Una nota desafinada que estropea la melodía. A los pocos días el Consejo de Bandas hizo un extenso comunicado, éste sí, más ortodoxo. Narraba su punto de vista, aunque con un lenguaje y unas formas que denotaban algo más personal que institucional. Otra nota desafinada.
En resumen, ha vuelto a salir a flote uno de los grandes problemas que la música cofrade tiene en Sevilla, que es la falta de locales para ensayos. Hay muchas bandas y agrupaciones musicales en la ciudad y acomodar un local no es ni fácil ni barato. Siempre defiendo la labor que hacen las bandas, porque considero que son un magnífico engranaje para la vertebración de la zona, pero también hay que decir que es un mundo que se mueve entre rencillas, egos, envidias y testosterona, mucha testosterona. ¿Cuántas directoras hay? Todo eso es lo que en realidad hay entre ambos comunicados, todo eso es lo que vemos en las redes sociales cada día, cuando los implicados hablan sobre este tema.
Publicado
El Preste
en
10:00
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Sevilla, España
domingo, 6 de octubre de 2019
Noche en blanco, cultura en negro
El área metropolitana de Sevilla ronda el millón y medio de habitantes, esto la convierte en la cuarta aglomeración urbana de España. A nivel europeo, en este aspecto, estamos en números similares a capitales europeas, como Sofia, Dublín o Helsinki. Esto, que no deja de ser un mero dato estadístico, debería llevar ciertas responsabilidades para todos, principalmente para las instituciones públicas, pero también para las privadas.
El viernes pasado se organizó la octava edición - en Sevilla - de la denominada "Noche en blanco". Este evento empezó a celebrarse en París a principios de siglo y tiene la finalidad de dar a conocer el patrimonio de la ciudad. Sin duda, la iniciativa es buena porque aporta varios aspectos positivos y prácticamente ninguno negativo. No está mal promocionar los espacios monumentales y museísticos durante una noche, lo triste y perjudicial es no tener una política cultural durante todo el año. Se hablan de muchos aspectos de la ciudad, pero casi nadie parece preocupado por la poca vida cultural de la misma.
La agenda es escasa, si la comparamos con ciudades que abastecen un área metropolitana similar. Es tan ridícula, que cuando en un fin de semana coinciden varios eventos, a todos nos llama la atención, incluso el propio Ayuntamiento lo trata como algo excepcional. Y no solo falta cantidad, sino también calidad y diversidad. Sevilla no puede permitirse que los eventos musicales del año sean un tal Carrasco y un tal Sanz, artistas que - aunque mediáticos actualmente - no serán recordados dentro de 50 años. No vienen grandes obras de teatro, habitualmente. Ni musicales. Nuestro Museo de Bellas Artes - segunda pinacoteca nacional - está más preocupada de ser atrezo de la caspa nacional, que de acercar el Arte a los sevillanos. Aquí las librerías con una especial idiosincrasia se convierten en bares. Se cuentan con los dedos de una mano las salas de conciertos que tienen una oferta diaria. ¿Sabrías decir tres galerías de arte de Sevilla?
Tenemos museos cerrados (y maltratados) todo el año, por ejemplo, los conventos de la ciudad. También hay espacios como el Alcázar, que es gratis para los sevillanos, pero a los cuales se les pone la enorme barrera de tener que sufrir la misma cola que un turista. Y claro, aquí la foto en la cola nos la hacemos el día de la "Noche en blanco", pero un día cualquiera no queda igual el selfi en las redes sociales. El postureo es así.
El viernes pasado se organizó la octava edición - en Sevilla - de la denominada "Noche en blanco". Este evento empezó a celebrarse en París a principios de siglo y tiene la finalidad de dar a conocer el patrimonio de la ciudad. Sin duda, la iniciativa es buena porque aporta varios aspectos positivos y prácticamente ninguno negativo. No está mal promocionar los espacios monumentales y museísticos durante una noche, lo triste y perjudicial es no tener una política cultural durante todo el año. Se hablan de muchos aspectos de la ciudad, pero casi nadie parece preocupado por la poca vida cultural de la misma.
La agenda es escasa, si la comparamos con ciudades que abastecen un área metropolitana similar. Es tan ridícula, que cuando en un fin de semana coinciden varios eventos, a todos nos llama la atención, incluso el propio Ayuntamiento lo trata como algo excepcional. Y no solo falta cantidad, sino también calidad y diversidad. Sevilla no puede permitirse que los eventos musicales del año sean un tal Carrasco y un tal Sanz, artistas que - aunque mediáticos actualmente - no serán recordados dentro de 50 años. No vienen grandes obras de teatro, habitualmente. Ni musicales. Nuestro Museo de Bellas Artes - segunda pinacoteca nacional - está más preocupada de ser atrezo de la caspa nacional, que de acercar el Arte a los sevillanos. Aquí las librerías con una especial idiosincrasia se convierten en bares. Se cuentan con los dedos de una mano las salas de conciertos que tienen una oferta diaria. ¿Sabrías decir tres galerías de arte de Sevilla?
Tenemos museos cerrados (y maltratados) todo el año, por ejemplo, los conventos de la ciudad. También hay espacios como el Alcázar, que es gratis para los sevillanos, pero a los cuales se les pone la enorme barrera de tener que sufrir la misma cola que un turista. Y claro, aquí la foto en la cola nos la hacemos el día de la "Noche en blanco", pero un día cualquiera no queda igual el selfi en las redes sociales. El postureo es así.
martes, 1 de octubre de 2019
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