lunes, 1 de octubre de 2018

Santa Lucía (30 de septiembre de 2018)







Traslado extraordinario del Lignum Crucis de Vera Cruz (30 de septiembre de 2018)








Rosario de María Santísima del Dulce Nombre (30 de septiembre de 2018)













Rosario extraordinario de la Esperanza de Triana (30 de septiembre de 2018)









El fin de una banda o agrupación

Esta semana hemos conocido que la Agrupación Musical Nuestra Señora del Juncal se disuelve. Una noticia triste para la música cofrade, especialmente para los integrantes de la agrupación y los hermanos de la hermandad a la que estaban vinculados. En poco tiempo es la tercera formación que se disuelve en Sevilla, después de las desapariciones de las bandas Cristo Varón de Dolores y Nuestro Padre Jesús Cautivo. Seguro que hay matices en cada una y no tienen por qué tratarse de un mismo motivo, pero en mi opinión se puede estar cometiendo un error.

El comunicado es bastante claro - y decepcionante-, se disuelven porque “Lo hemos intentao… pero hasta aquí hemos llegao”. En el mismo explican que han hecho varios proyectos en estos seis años de existencia, pero al parecer el único fin era tocar detrás de un paso de la Semana Santa de Sevilla. No puedo entrar en si esta formación es de mejor o peor calidad, no entiendo de música como para valorar eso, sí puedo decir si me gustan más o menos, aunque para el caso no son trascendentes mis gustos personales.

Hay que entender que el número de formaciones que pueden tocar detrás de un paso de la Semana Santa es limitado, muy limitado. Basar el éxito de una banda en si toca o no en Sevilla es algo grosero y considero que erróneo. Se tiran piedras contra su propia tejado los directores y miembros de banda que no entiendan todo lo que una banda o agrupación tiene detrás. Es muy obvio, pero aunque solo sea por la formación musical a los niños y adolescentes, le están aportando un valor incalculable a la ciudad. Todo proyecto hay que verlo siempre a largo plazo, seis años de existencia no son nada, apenas un año de escuela infantil es menos aún. ¿Por qué parar ese camino iniciado?

A veces creemos que sólo los mejores son los válidos. Quizás esta banda no estaba entre las mejores de Sevilla y por eso no tocaba en ningún paso de Sevilla (insisto, no es eso lo que hay que valorar), pero su aportación era vital desde varios puntos de vista: imagen de una hermandad que necesita, como todas, publicidad y presencia en los medios del siglo XXI. Es también un grupo de personas que han hecho muchas labores benéficas durante estos seis años. Incluso temas más terrenales que a veces se escapan, como es que las bandas sirven de conector social (algo básico para el ser humano), de la existencia de esta banda saldrán hasta matrimonios, estoy seguro, pero lo innegable es que han salido relaciones de amistad que a buen seguro perdurarán en el tiempo. Son también fuente de ingresos, por ejemplo, si la hermandad organiza un evento y cuenta con la banda, ésta le dará beneficios económicos a la corporación. 

En resumen, la banda ha mejorado la vida de muchas personas, a veces nos quedamos solo en la fachada, incluso se es cruel cuando alguien "no es de los mejores", sin darnos cuenta que estar ahí arriba es casi imposible para casi todos, solo unos pocos están, lo que no quiere decir que quienes no están, no son piezas claves de un sistema. La propia Agrupación Musical Nuestra Señora del Juncal ha surtido de músicos a esas bandas "importantes" que tocan tanto en Semana Santa. Minusvalorar todo esto que aquí estamos viendo, porque en seis años nunca fueron detrás de un paso de la Semana Santa, me parece un error. Cuando nos ataquen desde fuera diciendo que al cofrade solo nos importa el postureo y que somos banales, tendremos que agachar la cabeza y decir que llevan razón, porque en la mayoría de los casos es así. Al parecer el único fin de una banda es tocar en Semana Santa y no hay más fines ni sociales, ni económicos ni culturales. 

domingo, 23 de septiembre de 2018

Aterrizando en el siglo XXI

La Semana Santa de 2019 será recordada por algunas cosas que aún no sabemos ni intuimos, pero desde ayer sí conocemos una de sus claves. Charo Padilla, la conocida periodista de Canal Sur Radio, será la primera mujer en subirse al atril del Maestranza. Empezaba a oler a naftalina que nunca pensaran en una mujer. Siempre, los del club privado llamado Consejo de Hermandades y Cofradías, han llamado a uno de los suyos y por una vez han pensado en una de las suyas. Hasta ahora habían mantenido una actitud más propia del siglo XV - como en casi todo lo que hacen - que del XXI.

Es obvio que esta periodista sabe conectar con el público, casi podemos asegurar desde ya que el pregón no será muy poético, pero sí llegará a la gente. Recordemos que en este evento es mucho más importante saber llegar al cofrade que la calidad literaria del texto. Dudo mucho que en 2019 se vaya a dormir nadie, como pasa en casi todos los pregones de "poetas". Tediosos, largos e infumables, se convierten más en el ratito de gloria y autobombo del que está en el atril, que en pregonar la fiesta.

Otro detalle a destacar es que hace poco se nos dijo abiertamente que Charo Padilla había sido la primera elección para un pregón, pero que había dicho que no. Parece muy extraño que un año se niegue en rotundo y al siguiente acepte, más bien podemos deducir que quien o quienes antes tenían peso en la decisión, y este año no lo han tenido, no fueron valientes para decir que en realidad no conciben a una pregonera el Domingo de Pasión. 

No se trataba de elegir a una mujer por elegirla, como sí han hecho con varios de los pregoneros elegidos anteriormente, se trataba de elegir a una persona que lo haga bien. Hay que felicitar a los responsables del Consejo por esta elección, ahora el Domingo de Pasión veremos si Charo Padilla está a la altura o no, pero eligiendo a ese tipo de personas hay muchas más posibilidades de tener un buen pregón. Eso sí, y como decía al principio, Charo Padilla es una de las suyas, pertenece al club privado y su elección es vista con buenísimos ojos por ese cenáculo de sevillanos que se dan premios así mismo para tener cierta relevancia social. El paso gigante del Consejo sería empezar a elegir personas de fuera de su círculo, gente muy capacitada, pero crítica y con un punto de vista muy distinto al de ellos. Ese paso está lejos de darse, muy lejos.