domingo, 26 de octubre de 2014

Creyentes que son lobo para el creyente

Que estamos en unos tiempos convulsos es algo que no escapa a nadie. Estas tensiones se notan en todos los ámbitos de la vida pero, como es lógico, salen más a relucir en los campos donde los sentimientos juegan un papel más protagonista. La religión o la política quizás sean las que se llevan la palma y donde normalmente vemos el lado más negro de algunas personas. Curiosamente que sea la religión, algo que en teoría debe servir más para el bien y lo espiritual, uno de estos ámbitos donde las personas usan sus ideas de manera arrojadiza y sin ningún miramiento, es algo que no deja de llamarme la atención.

Las guerras de religión es algo que ha ocurrido toda la vida, y que por desgracia creo que seguirá ocurriendo durante toda la historia de la humanidad. Y cuando hablo de guerra no debemos pensar ya en conflictos bélicos cuyo ganador sale del campo de batalla. Hoy en día las guerras son más mediáticas que armamentísticas. Continuamente nos bombardean en nuestros pantallas de televisión y ordenador enseñándonos quien es el enemigo y contra quien debemos luchar. Al igual que a muchos kilómetros de distancia de aquí, hay quien enseña que el enemigo somos los de aquí. En ese juego parece que hemos decidido entrar todos aunque, como ocurre en la mayoría de los casos, sólo unos pocos ganan y muchos son los que pierden.

En el llamado "mundo occidental" nos informan al detalle de cualquier barbaridad que hagan judíos o musulmanes contra cristianos, pero sin embargo nadie habla de las barbaridades que el mundo cristiano hace por ahí. Nadie informa de quien son y que hace el Ejercito de Resistencia del Señor de Uganda, el cual mutila, viola, y masacra en nombre del cristianismo a todo el que considera oportuno, o nadie nos habla del ejercito de Dios de los EEUU, de los Corderos de Dios, de Orissa o de Tripura...Incluso cuando hablan, lo maquillan. Nadie habla del terrorismo fundamentalista católico de Irlanda del Norte, o cuando un católico hace una masacre en Noruega se dice que es un desequilibrado. ¿Si hubiera sido musulmán se habría dicho lo mismo? o ¿se le hubiera llamado integrista islámico? Es la guerra mediática, nuestros medios de "información" no van a tirar fuego amigo contra sus propios intereses, eso está claro.

Personalmente hay una frase que me chirría mucho y que cada vez está más extendida entre quienes se autoproclaman católicos: "Eso con el Islam no se atreven". Todos sabemos en que contexto se suele decir esta frase, por ejemplo, cuando sale una viñeta que hace sátira sobre el catolicismo. Esta frase además de ser falsa, porque hay muchísimos ejemplos donde también se hace sátira del islam, encierra una cosa que me llama poderosamente la atención: parece que consuela más el hacer daño a ese "adversario" que nos han mostrado en los medios, que el intentar que no le hagan daño a uno mismo.

En ciertas ocasiones es verdad que esas viñetas pueden ser ofensivas, otras veces no dejan de ser un humor más blanco que el tocino de un jamón de Trevélez. Otra incoherencia es que muchos cristianos piden reiteradamente que desde aquí se actúe como el yihadismo más radical, es decir, piden lo que critican y lo que saben que hace daño. ¡Menuda lección de piedad cristiana!. Desde mi punto de vista, sería más idóneo pedir que no se ofenda o se intente ofender a ninguna religión, mejor que pedir que la guerra continúe y se ofenda al otro bando. En todas las religiones hay una inmensa mayoría de personas buenas, es por eso que estas no deben guiarse por esos lobos malvados que también los hay en todas las religiones.


Civiles asesinados por activistas del Ejército de Resistencia del Señor, en Dokolo Lira, Uganda, en una imagen sin fechar distribuida por la Corte Penal Internacional de La Haya.

domingo, 19 de octubre de 2014

Virgen de la Sierra (19 de Octubre de 2014)








Año Teresiano

Durante el próximo año la Iglesia va a celebrar el llamado año teresiano. Mucho se hablará sobre Santa Teresa de Jesús, sus obras literarias, sus acciones y sobre todo lo que le une a la orden carmelita. En España tiene bastante arraigo esta orden, y no digamos ya la advocación del Carmen, la cual es patrona de un gran número de municipios del país, especialmente en zonas costeras. En Sevilla tenemos varias imágenes con esta advocación y precisamente ha sido una de ellas la elegida para realizar una coronación express, quizás la de más valía artística.

Pero hoy no quiero hablar del tema de las coronaciones, el cual me reservo para más adelante y así desmontar algunas de las cosas que no por decir mil veces el grupo de personas de siempre se va a convertir en verdad. Hoy nos vamos a centrar en la figura de Santa Teresa, una mujer cuya mentalidad era más avanzada, hace 500 años, de lo que hoy en día es la de la mayoría de los neorancios. Muchos de ellos van a citar con admiración a Santa Teresa durante este año, pero la gran mayoría de esas personas habrían ido, antorcha en mano, a quemarla si hubieran sido coetáneos de ella.

Santa Teresa se caracterizó por dos cosas: su amor a Dios y su lucha contra las injusticias, principalmente la injusta situación de la mujer en aquella época. Tuvo problemas con la Inquisición por decir cosas tan irreverentes como que el mundo tenía a las mujeres acorraladas. También luchó contra la censura de la Inquisición y sus salvajes métodos y actitudes. Se la acusaba de espíritu visionario, de entremetimiento ilegítimo en la conciencia y en la vida de sus monjas, de difundir falsas doctrinas sobre la oración mental, aprendidas en libros de alumbrados...Tuvo problemas con la Inquisición de Valladolid, Córdoba y Sevilla. Especialmente difícil le resultó crear un Convento de las Descalzas aquí en Sevilla. Ella misma escribió esto sobre la ciudad:

"Nadie pudiera juzgar que en una ciudad tan caudalosa como Sevilla y de 
gente tan rica había de haber menos aparejo de fundar, que en todas las partes 
que había estado. Húbole tan menos que pensé algunas veces que no nos 
estaba bien tener monasterio en aquel lugar. No sé si la mesma clima de la 
tierra que he oído siempre decir los demonios tienen más mano allí para tentar, que se la debe dar Dios, y en esta me apretaron a mí, que nunca me vi más 
pusilánime y cobarde en mi vida que allí me hallé"

En Sevilla se encontró dificultades varias, la más fuerte provenía del arzobispado. Cristobal de Rojas y Sandoval, arzobispo de la ciudad, le había animado a que abriera un convento aquí en Sevilla. Una vez que vino dispuesta a formarlo, sólo le puso problemas y dificultades. Quizás por eso dijo lo de sentirse pusilánime. Y es que, en mi opinión, lo que Santa Teresa de Jesús no supo definir en una palabra, hoy cualquiera lo sabemos definir: el arzobispo de Sevilla era un "ojaneta". Con todo, al final Santa Teresa pudo crear el convento y, gracias al esfuerzo de las monjas Descalzas, este fue cogiendo fuerza y prestigio. 

A modo final me gustaría dejar una pregunta para que toda persona que se considere católica reflexione si lo estima oportuno. Hemos visto muy someramente como toda una Doctora de la Iglesia, en su momento, fue muy critica con el modus operandi y con algunos aspectos de la institución. Aparte del contexto y los medios (cambiemos siglo XVI por siglo XXI e Inquisición por su homologo moderno: Twitter), si sabemos que muchos religiosos a lo largo de la historia han alzado la voz para conseguir un mundo más justo ¿Es de recibo que religiosos actuales como el propio Papa o Sor Lucia Caram reciban insultos públicos o menosprecios de los propios católicos, por decir cosas que están mucho más próxima a los evangelios que lo que otros dicen desde los púlpitos?








domingo, 12 de octubre de 2014

Vándalos de chaqueta y sotana

El 3 de Junio de 2004 empezaba en esta ciudad una historia dramática. Ese día cerró temporalmente sus puertas uno de los templos con más historia de Sevilla. Alguien decidió echar el cierre a la iglesia y no moverse para que estuviera abierta lo antes posible. Así empezaba el Rosario por el que están pasando a día de hoy una gran cantidad de hermanos y fieles. El otro día vimos, con alegría, como los titulares de las hermandades de la iglesia de San Roque volvían a su templo ni un año después de su repentino cierre. En otras iglesias, como el Salvador, pasaron unos 5 años desde su cierre hasta su reapertura. Precisamente el Salvador tuvo un impulsor vital: Joaquín Moeckel, alguien que pretendió hacer lo mismo con Santa Catalina pero le pararon los pies ¿Por qué?

Santa Catalina es la historia de la desvergüenza de esta ciudad. Son Lágrimas de impotencia las que derraman quienes ven la desazón con la que se ha tratado este tema. Es la historia que nos pone delante de los ojos como a casi nadie le importa el patrimonio de esta ciudad. Si eso se hace con uno de los elementos de más valor de nuestro patrimonio que no podrán hacer con el resto. No tenemos conciencia del potencial que nuestras obras de arte e iglesias tienen. Si Santa Catalina fuera una iglesia de Francia, por poner un ejemplo, los sevillanos iríamos a verla con admiración, y lógicamente no habría estado cerrada más de 10 años. Como es nuestra y la tenemos aquí al lado no le echamos cuenta y no le damos el valor que tiene.

En Sevilla hablamos mucho del vandalismo que hay en las calles contra los monumentos de la ciudad, pero no debemos ni centrarnos ni pararnos sólo en esos vándalos gañanes, en su mayoría jóvenes, que destrozan la ciudad. Abramos los ojos para que Santa Lucía no nos tenga que proteger nuestra ceguera y veamos que los vándalos, aquí, también llevan chaqueta y sotana y son responsables, por acción y/u omisión, de destruir nuestro patrimonio. Que Santa Catalina se haya estado cayendo delante de nuestros ojos y nadie haya hecho nada ni desde el Estado, ni la Junta, ni Ayuntamiento, ni el Arzobispado, muestra muy a las claras el problema de educación patrimonial que tenemos. 

En mi opinión, vandalismo es también lo que pasará con Santa Catalina después que sea finalmente restaurada. ¿La podremos disfrutar los sevillanos y turistas que nos visitan? Vandalismo es hacer una pintada en la fachada de la iglesia, pero también es tenerla cerrada al creyente que no puede acercarse a tantas devociones que ese templo reúne, y también lo es ocultarle al extranjero los magníficos retablos que allí se pueden ver, amén de otras joyas del barroco de incalculable valor. Hasta que los sevillanos no nos concienciemos que eso también es vandalismo estoy seguro que no arreglaremos el problema y de nuevo la historia se repetirá ¿Cuál será la próxima Santa Catalina?


Foto: Universidad de Sevilla