martes, 4 de febrero de 2014

Salud y Esperanza de Las Avenidas

Como ya hicimos con Veredas de Valdezorras y Caridad de los Príncipes hoy vamos a hablar de otra de las asociaciones que conforman la FECO: Salud y Esperanza

Esta joven corporación nació en el mes de Enero de 2010 de la mano de un grupo de comerciantes de la barriada de Las Avenidas. Barriada muy azotada en los últimos años por problemas de marginalidad social de diferentes estratos. Desde el principio supieron que todo su movimiento tenía que tener un trasfondo religioso y que su acciones deberían centrarse sobre todo en los enfermos...de ahí la advocación de su titular.

Intentaron iniciar su andadura como asociación de fieles pero el párroco del barrio les negó la solicitud diciendo que no había esa necesidad pastoral. Como ellos entendían que sí había esa necesidad, se conformaron legalmente como asociación. Siempre han tenido presente que su labor debe ser la de aproximar la devoción al barrio y dar una posibilidad de rezo para la persona que lo estime oportuno.

Las imágenes titulares son ambas realizadas por el escultor Ramón Martín, un artista que tiene su obra dividida por toda la geografía española y aquí en Sevilla, aparte de los dos titulares de Salud y Esperanza también es el autor de Nuestro Padre Jesús de la Abnegación, titular de la Asociación del mismo nombre.

Pero sin duda lo más importante que tiene Salud y Esperanza es su labor social. Con una Escuela de Música que trata de frenar el absentismo escolar, ayuda psicológica y jurídica a diferentes sectores que lo necesitan, talleres de bordado.... Me gustaría finalizar con una reflexión ¿Sigue pensando el párroco que no es necesaria la ayuda pastoral que se está realizando? ¿Conoce bien las necesidades de sus feligreses?. en mi opinión los miembros y devotos de esta asociación conocen mucho mejor el barrio y a sus habitantes y es por eso que día a día intentan hacer que muchas personas vivan con un mínimo de dignidad.


martes, 28 de enero de 2014

Igualás, Igualdad e Igual da

Confieso que la semana pasada era una de esas en las que uno leía la prensa local y le entristecía ver las acciones de algunos paisanos. Eran ámbitos muy diferentes pero en realidad la desazón era la misma, la de ver una sociedad adormecida que sólo sabe reaccionar por causas menores, pasando por alto todas las causas mayores.

Tuvimos la igualá de Torreblanca donde un grupo de personas se manifestaron a favor del antiguo capataz. ¿Lo hacían por lealtad? ¿Lo hacían por interés propio? A mí me queda la duda y por eso no me puedo decantar por ninguna de las dos opciones, lo que sí veo claro es que en Torreblanca, precisamente en Torreblanca, hay muchos razones para protestar: Tasas de paro, drogas, analfabetismo.... son algunos de los índices donde, por desgracia, Torreblanca ocupa los primeros puestos. ¿No son esas razones más poderosas para manifestarse?. Es más, y ahora me refiero a los que se consideren católicos, ¿no deberían poner como eslóganes de su vida aquello de "Da de comer al necesitado"? ¿Dónde pone en la Biblia lo de "Apoya al capataz"?.

Otra de las noticias que afectan a la ciudad, aunque esta vez no al mundo cofrade, es la condena de José María del Nido. También esta vez un grupo de personas han pedido firmas para el indulto del ex presidente del Sevilla FC. Incluso una Federación con el nombre de Real en su título ha osado a hacerlo. Este hecho deja muchas vergüenzas al aire, quizás demasiadas. Según nuestro sistema penal hay un principio de igualdad que rige casi por encima de cualquier cosa "Todos somos iguales ante la ley", la realidad es que ese principio tiene una extensión de facto que dice "....pero unos más iguales que otros". 

Al parecer igual da robar que no robar, sobre todo si eres un famoso o defiendes a un equipo de fútbol. Igual da que en un barrio la gente pase hambre o sufra a diario el drama de la droga. Lo importante es quien toque el martillo del paso cada Sábado de Pasión. Igual da que se hagan las cosas bien o mal, o igual da comer que no comer, igual da tener acceso a un derecho fundamental como el trabajo o no tenerlo, igual da, todo da igual si al final consigo salir de patero derecho el próximo año o si el presidente de mi club me trae a Kanoute. ¿Igual da? A mí por lo menos no me da igual.

Foto ABC

martes, 21 de enero de 2014

Museo cofrade

Estamos disfrutando en estos días de la magnífica exposición que se ha organizado de la obra de Juan Borrero en el Castillo de San Jorge. Desde luego es una muestra que recoje algunas de las joyas que este artista ha hecho para la ciudad de Sevilla, es seguramente una forma de homenajear a alguien que tanto ha hecho porque la Semana Santa deslumbre a todo el que la ve. Con esta exposición se inaugura el año museístico cofrade y pronto volveremos a pasarnos, como todos los años, por el Circulo Mercantil y su fabulosas muestras.

Tanto el Mercantil, como el Ayuntamiento cuando ha hecho alguna, Cajasol o ahora el Castillo de San Jorge son ejemplos que en Sevilla hay necesidad de exponer el patrimonio cofrade. La gente responde cuando la organización es buena y lo expuesto es de valor. En otras ocasiones ya hemos tratado en este blog la necesidad que tiene la ciudad de dinamismo económico, que mejor reclamo que nuestro mayor potencial.

Algunos dicen que la idea de un Museo cofrade en Sevilla no funcionaría, que aquí ya se intentó una vez y fue un absoluto fracaso. Eso es cierto pero hay que ver que en aquella ocasión se hizo a desgana y sin total convencimiento. Hoy en día las instituciones que de verdad han apostado por este modelo de CULTURA están dando la razón a quienes pensamos que Sevilla necesita de este museo y que de hacerse con cordura y ganas es seguro que sería un rotundo éxito.

Algunas hermandades sí tienen expuesto su patrimonio durante todo el año, otras por falta de espacio, dinero o ganas tienen oculto lo que siempre debería estar expuesto. El Museo sería una fantástica oportunidad para conseguir que estas hermandades tuvieran mejor conservado su patrimonio, amén, de como ya hemos dicho, ser un posible punto fuerte de nuestra oferta turística.

Si este tipo de museos ya existe con éxito en ciudades de gran tradición cofrade como Zamora o Málaga e incluso en poblaciones menores como Puerto Lumbreras o Vélez Málaga, si aquí cuando se hacen exposiciones tienen éxito, si tenemos ejemplos como el Museo de la Macarena que tan bien funciona, nos deberíamos hacer una pregunta ¿Por qué aquí no se hace?


Foto: http://leyendasdesevilla.blogspot.com.es/

martes, 14 de enero de 2014

Existen dos plazas en Sevilla

Existen dos plazas en Sevilla con dos estatuas que representan a los artistas de lo divino. Dos plazas que durante todo el año huelen a sardinas y aceitunas de manzanilla, pero que en Semana Santa convierten ese olor en incienso y cera quemada. Dos plazas donde el sevillano pide "Otra de Cruzcampo, miarma" y el turista pide "Otra caña, por favor". Dos plazas con "rampla" y alfombras rojas que hacen que el cofrade que ve esto le entre un cosquilleo indescriptible. Dos plazas de niños correteando y carritos cogiendo las primeras fragancias de vida, de jóvenes que dan sus primeros paseos agarrados de la mano de quien están seguro será la persona de su vida, de ancianos que miran desde un balcón como ha cambiado todo en tan poco tiempo, pero que en el fondo ven que todo sigue siendo igual. Dos plazas que circunstancialmente se llaman del Salvador y de San Lorenzo pero que cualquier cofrade las llama Plaza del Señor de Sevilla y la Plaza de Pasión.

Existen dos plazas en Sevilla con un buen número de titulares de nuestras Semana Santa, dos plazas con dos túnicas, una de cardos y otra de acantos, dos plazas donde ya en el mes de Enero todos decimos "Esto ya está aquí", dos plazas con dos nazarenos, dos cristos, uno hecho hombre y otro hecho dulzura, dos plazas muy diferentes pero demasiado iguales, dos plazas en las que vemos a San Juanes y Don Juanes, a Caifás y a sumos sacerdotes de la sevillanía, a madres que piden a su otra madre porque sólo esta les puede entender.

Existen dos plazas en Sevilla en las que el sevillano y el de fuera van a sus iglesias y centran sus miradas en un mismo Dios con la cruz a cuestas, son dos pero son el mismo, son 4 ojos pero en realidad son los mismos ojos que recogen tantas miradas de consuelo, auxilio, agradecimiento, frustración, desesperación y agonía. Son dos cruces las que portan pero son la misma cruz de ver tantas tragedias personales y anónimas que por allí pasan todos los días, llevar la cruz con dignidad y tirar "palante" como sea, esa es la Estrella de Oriente que guía a muchas personas. Son dos cristos, dos nazarenos, pero son el mismo Dios que los 365 días del año ayudan al sevillano a tener ese momento de respiro y creer que vamos a salir de esta.

Existen dos plazas en Sevilla en las que el tiempo se para cuando miras a los ojos del que lleva la cruz, el resto del Universo no existe cuando ante él pides lo que sólo él te puede conceder y la Gloria se puede besar durante todo el año en los divinos talones de quien por nosotros va portando el pesado madero. Existen dos plazas en Sevilla, como diría Victor García Rayo, yo me entiendo.


martes, 7 de enero de 2014

Cuento de Navidad (IV de IV)

A lo lejos ve una pequeña figura dirigirse hacia él. Asenjo se queda quieto y lo mira fijamente, parece un niño de corta edad. Finalmente esa figura se coloca frente a él y ambos se quedan mirándose a los ojos durante unos instantes. 

- ¿Eres otro espíritu?

- Sí, soy el Espíritu del Futuro

- Y ¿Quien eres?

- Soy el niño que vestido de servidor de librea avisa al Diputado de Cruz de Guia del Silencio que la cofradía ya está al completo en la calle, pero también soy el niño que pide la primera venía en Carrera Oficial, y el acolito que durante mi estación de penitencia hace que el incienso no pare de salir, puedes verme también en mi cofradía de barrio luciendo orgulloso mi primera túnica de nazareno, y de monaguillo en un sinfín de cofradías, o con el costal que mi padre me pone cuando apenas levanto un palmo del suelo.

- Ya, entiendo- Dice Asenjo en un tono reflexivo.

- Soy ese niño pero también soy el niño que acude a hombros de mi padre para ver una cofradía extraordinaria en Octubre y comprender así que la fe y la devoción no duran sólo una semana, o el niño que desde el carrito escucha los sones de la banda al pasar, o el que en su barrio se acerca a ver la imagen de Jesús que unos vecinos tienen en un local mientras veo las puertas de la Iglesia del barrio cerrada. Me puedes encontrar por Mayo atareado en la construcción de mi pequeño paso y planeando como va a ser el día en el que yo sea el que acerque a Jesús a la calle. 

- Creo que entiendo lo que quieres decir.

- Sí, seguro que me entiendes porque también soy ese niño desnutrido hijo de unos padres desahuciados y en paro, pero a la vez soy el hijo de los padres que acuden al comedor social del barrio, a la hermandad o asociación cofrade de su zona para poder conseguir algo de comida. Soy ese niño que no cae en la delincuencia porque estoy en una Banda cofrade o el que ayuda a mi vecino para recaudar algo de dinero para la asociación. O el que alumbro a Dios con mi cirio en una salida de una asociación porque mis padres no tienen recursos para comprar una túnica de nazareno. En resumen soy ese niño cofrade que ha existido siempre y que ha garantizado siglo tras siglo el poder seguir con la tradición. Como niño que soy estoy libre de cadenas, vivo cada segundo, disfruto cada momento y siempre estoy con la ilusión de lo que el futuro me deparará. 

- ¡Ay! Cuánto me gustaría pensar como tú pero....

- Señor, todos podemos vivir nuestras vidas con ilusión, pensando que lo que tenemos delante en esos momentos es lo mejor que nos ha pasado nunca pero que no será tan bueno como lo que viene. Pensando en disfrutar del momento más que en como lo podemos estropear. Señor, si me da la mano y se deja guiar por mi ilusión se librará de sus cadenas, esas que le tienen inmóvil. 

El niño extiende su mano hacia Juan José Asenjo y le dice:

- Señor, ¿Me da la mano?

FIN

Foto: El Mundo


martes, 31 de diciembre de 2013

Cuento de Navidad (III de IV)

El reloj del Palacio Arzobispal indicaba la misma hora que marca cada Viernes Santo cuando el Muñidor de la Mortaja vuelve al Ex-Convento de La Paz anunciando el triste deselance, como digo, era esa hora cuando de nuevo un espíritu entra por la venta del dormitorio y vuelve a despertar a Juan José Asenjo.

- Y ahora ¿Quien eres tú?

- Soy Antonio Martín Álvarez, y fui presidente de la Asociación de Devotos de la Inmaculada Virgen María Salud de los Enfermos, de la barrida de las Avenidas

- ¿Y esa que Asociación es?

- Esa es unas de las muchas Asocaciones que trabajamos día a día para acercar la devoción en los barrios, para ayudar a los que más lo necesitan y para seguir evangelizando a la manera que Sevilla lleva haciendo siglos

- mmm A ver, ¿tú también me vas a llevar al pasado para que vea cosas?

-No, yo soy el espíritu del presente y te voy a mostrar escenas que ocurren hoy en día.

El señor Asenjo da de nuevo el paso para el frente y decide aceptar la invitación que Don Antonio le hace. Ambos se trasladan a un páramo que parece desolado y bastante alejado de la ciudad.

- ¿Dónde estamos?

- Esto es Sevilla Este y estamos en la Nochebuena de este mismo año. Ven, vamos a entrar en ese local.

Se dirigen a un local que pone "Comedero Social de San Antonio" y entran en él. Allí salta a la vista que esta lleno de personas muy necesitadas pero que están disfrutando de una agradable comida. El local es regido por religiosas filipenses.

- Asenjo al ver esa escena dice- ¡Qué gran labor hace Cáritas! ¡Qué sería de la sociedad sin nosotros!

- Monseñor, no estamos en un comedor de Cáritas.... o al menos esta comida que ves no proviene de ellos directamente. Estas personas están comiendo hoy aquí porque la Asociación Consuelo y Esperanza de Sevilla Este realizó hace unos días un ensayo solidario dónde recaudaron 100 kilos de alimentos. Asenjo se queda pensativo y sólo suelta un - "Interesante"- en voz muy baja.

Venga, Monseñor, le voy a mostrar más cosas. En esta ocasión se trasladan a otro barrio del extrarradio y se colocan delante de lo que podríamos considerar una pequeña Banda infantil de música.

- ¿Quienes son? - pregunta Asenjo

- Es la escuela de música de la Asociación de Salud y Esperanza del barrio de las Avenidas. Este proyecto sirve para que algunos niños logren una formación musical buena y a la vez ayuda a que no caigan en serios problemas como las drogas o la delicuencia en un barrio donde cada vez parece más difícil evitar estas lacras.

- Bueno, parece que tiene una labor interesante, pero sigue sin converme eso que su máximo objetivo sea sacar una paso a la calle.

- Monseñor, esta asociación en conreto lleva varios años funcionando, realizan conferencias de caracter religioso, rezan el Rosario todos los Viernes, y organizan cultos a sus titulares. Hasta 2013 no habían sacado ningún paso. Este año realizaron un bellísimo Rosario que repartió Piedad y Esperanza para todos sus feligreses.

Asenjo no sabe muy bien que contestar y sigue escuchando las palabras de Don Antonio.

- Aunque para usted esta realidad sea desconocida eso no quiere decir que no exista. Al igual que le digo, Monseñor, todas las hermandades de Sevilla hacen una labor crucial en la vertebración de esta ciudad. No sobra nadie, ni la hermandad con más devotos de la ciudad ni aquella asocición que hace su trabajo de la manera más humilde y eficaz posible. Al igual que no sobran Bandas, por ejemplo, porque desde la más laureada hasta la escuela más pequeña hacen una labor social imprescindible para la ciudad.

- ¡Nooo!, no quiero ver nada de eso. Me estás empezando a agobiar...quiero volver ya a mi dormitorio. No quiero ver más espíritus.....

El Espíritu del Presente se esfuma pero esta vez no devuelve a sus dependecias al Arzobispo, y lo deja en aquel lugar desangelado. Asenjo se atemoriza y empieza a pedir clemencia....

CONTINUARÁ




martes, 24 de diciembre de 2013

Cuento de Navidad (II de IV)

A la hora en la que el Diputado de Cruz de Guía de El Silencio abre la puertas de San Antonio Abad para que ocho siglos de historia salgan a la calle, como digo, a esa misma hora aparece por la ventana del dormitorio del señor Asenjo el espíritu de la Semana Santa del pasado. Sobresaltado el Arzobispo se incorpora en su cama y con la lógica confusión y temor del momento pregunta al espectro quien es. El espectro sonríe y le contesta:

- ¿De verdad no me reconoces?

- No la verdad, ¿Quien eres y que haces aquí?

- Soy Fray Isidoro de Sevilla, fui predicador y cronista de la Orden de Frailes Menores Capuchinos y fundador de la Primitiva Hermandad de la Divina Pastora

- ¡Ah! Bellísima devoción esa de la Pastora. Pero aún no me has contestado que haces aquí.

- Como te advirtió el Padre Leonardo estás condenado a pasar a la historia como un Arzobispo alejado del pueblo de Sevilla. Yo soy el espíritu de la Semana Santa del pasado y vengo para mostrarte algunas cosas que debes conocer.

- No, gracias, yo ya conozco la historia de esta ciudad muy bien, prefiero dormir que mañana tengo un duro día de trabajo.

- Juan José, insisto, ven a ver lo que te voy a mostrar. Tu futuro está en juego y con él el de la Sevilla cofrade.

El señor Arzobispo duda en un principio pero luego da el paso al frente y se introduce en la enorme bola de cristal que Fray Isidoro de Sevilla le ofrecía. Así empiezan su viaje en el tiempo por el pasado:

- Esto es la Alameda ¿Pero por qué me has traído aquí?, Fray Isidoro.

- Mira aquel grupo de gente que viene hacia aquí.

Ambos miran hacia el lado norte de la Alameda, por allí se aproxima un grupo de personas entorno a un cuadro colocado en un estandarte, encabezando la comitiva va un fraile capuchino.

- ¿Quienes son?

- Soy yo sacando en procesión el cuadro con la imagen que soñé. Es el cuadro de la Divina Pastora pintado por Miguel Alonso de Tovar

- Perdón, señor. ¡Qué barbaridad es esa de sacar en procesión un cuadro que se ha soñado!

- Fray Isidoro tuerce un poco el gesto y le recrimina - ¡Insensato! estamos en el 8 de Septiembre de 1703. Este es el inicio de la devoción pastoreña que tú veneras en la actualidad.

- ¡Pero no puede ser! de una procesión con un cuadro no puede salir algo tan maravilloso y tan mundialmente conocido como la Divina Pastora. Antes debía de haber algo más.

- Fray Isidoro frunce el ceño ante la ignorancia de su interlocutor y le dice-  Anda, vámonos a otro lugar.

Se trasladan a uno de los arrabales de la Sevilla del XVIII y ante ellos tienen a un grupo de niños sacando unas figuras del señor y la virgen.

- ¿Y ahora me traes a un juego de niños?

- Estás en el Domingo de Ramos de 1756, estos niños a los cuales menosprecias llevan años siendo el germen de una de las cofradías que más devoción mueve en la Sevilla del XXI. Esto es el inicio de la actual hermandad de San Bernardo. Sacan esos pasos desde su casa y los acercan a la Iglesia ¿Entiendes el significado de que un niño se acerque a la Iglesia? Por favor, no menosprecies nunca a un niño cofrade, ellos son el futuro, sin ellos no habrá ni Semana Santa ni devoción en un futuro. Nunca sabrás si las Cruces de Mayo, pequeñas asociaciones o grupo de personas que se reunan entorno a un paso están siendo el inicio de la religiosidad de los siglos futuros.

Asenjo calla, reflexiona y se deja llevar al siguiente escenario. Esta vez parece que están en un pasado más reciente, sin duda estamos ya en el siglo XX y probablemente los años 80. Parece un barrio obrero y la puerta de un instituto.

- ¿Dónde estamos?- pregunta extrañado Juan José Asenjo.

- Estamos en el Viernes de Dolores de 1982, un profesor del instituto ha propuesto a sus alumnos sacar un paso como proyecto común de la clase.

- ¡Uff! en esta época si yo hubiera sido el pastor de esta Archidiócesis les hubiera cortado de raíz. No se puede permitir que se juegue con la imagen de Jesús y su bendita Madre en un clase de adolescentes.

- Ya sé que lo prohibirías, y es por eso que te vamos a visitar los 3 espíritus. Este es el inicio de una hermandad que hoy en día desempeña una labor fundamental en su barrio y a la que tú le tienes bastante cariño. Es la hermandad de Pino Montano. Ellos sufrieron de primera mano lo que era ver las puertas de la Iglesia de su barrio cerrada y eso se está repitiendo hoy en día en muchos barrios que también son Sevilla. Tú eres el encargado de abrir la Iglesia a todos.

- Por ahí no voy a pasar, no quiero ver nada más, esto es el pasado y las cosas se hicieron así porque eran otros tiempos, pero hoy en día es diferente. Ahora las asociaciones de las que hablas sólo quieren lucirse en nombre de Dios. Hay que ser duros con ellos.

- Espero que en la próxima visita que recibas veas lo equivocado que estás...

El espíritu de Fray Isidoro devuelve a Asenjo a su dormitorio y se esfuma.

CONTINUARÁ

Foto: ABC Sevilla