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domingo, 19 de junio de 2016

La Carrera Oficial: De lo social a lo histórico (y IV)

Llegamos a este último artículo de la serie que hemos dedicado a la Carrera Oficial. Durante los tres artículos anteriores hemos visto los aspectos más importantes que afectan a la misma y como, en líneas generales, no parece que nos estemos adecuando a los tiempos.  La Carrera Oficial necesita un cambio, y seguramente este cambio debiera ahora ser drástico por no haber sabido hacer pequeños cambios durante todos estos años. Cuando vas dejando las cosas o parcheando de manera débil los problemas que te surgen pasan estas cosas, lo que no eran más que pequeños inconvenientes se convierten en un gran problema. Y ahora si se quiere solucionar vamos a tener que cambiar más cosas de la que gran parte de la población acepta como algo normal.

Ya no caben más sillas, y si se siguen metiendo más será a costa de la seguridad de todos, tanto cortejo de las hermandades, clientes de sillas como público en general. De hecho, llevamos una década aproximadamente poniendo sillas y más sillas y torpedeando zonas de evacuación, sin que parezca que eso importe a nadie. Hoy en día que tanto se mira por la seguridad y donde el CECOP se atreve a dejar calles solas o vallas a varios metros, parece que el hacinamiento de sillas en zonas valladas es algo seguro. Esto es más grave sabiendo los precedentes que ha habido en alguna Madrugá, y como este tipo de hechos pueden ocurrir cualquier día de la jornada y con la misma o más intensidad.

No sólo por seguridad debería cambiarse el recorrido, también por una aspecto económico. Hay opciones que dan la posibilidad de meter más sillas, y por tanto recaudar más para las hermandades. Estas opciones, para más inri, son hasta más seguras ¿A qué esperamos?. Existen decenas de recorridos oficiales que podrían realizarse con más seguridad, más capacidad e incluso benefician a la mayoría de hermandades que van a la Catedral. Hay opciones simples y otras más imaginativas, en cualquier caso mejor de lo que tenemos ahora son casi todas.  El recorrido actual, además de lo que hemos hablado anteriormente de seguridad y dinero, es que está hecho para una época que no es la Sevilla del siglo XXI. Bastante esfuerzo tienen que hacer hermandades como San Pablo o Cerro para llegar a la Catedral, como para encima, por la ineptitud y pereza del Consejo, Arzobispado y Ayuntamiento, les tengamos que hacer llegar a la Santa Campana. Y eso es sólo un par de ejemplos, si vemos el total de hermandades, observaremos que la mayoría salen perjudicadas.

Se diría que si todo es perjudicial ¿Por qué no se cambia? Pues por lo que mayoría de veces pasa en Sevilla. Un inmovilismo dañino, unas tradiciones mal entendidas y el miedo a dar un paso adelante. Al final, se hará cuando pase un desgracia, o se llegue a un colapso tal que las circunstancias obliguen ¿Por qué esperar siempre a que pasa algo malo para cambiar? Estoy seguro que igual que lo vemos cualquier cofrade, esto mismo lo ven los encargados de este asunto, se deben dejar de miedos, ser valientes y estar a la altura de los hechos. Para llevar una vara, báculo o comer croquetas valemos cualquiera, pero de eso no se trata cuando eres Presidente del Consejo, Arzobispo o Alcalde. El problema de este asunto es que ni lo están tratando, a nadie parece importarle las posibles tragedias o los problemas que se causan a las hermandades.


Foto ABC

domingo, 5 de junio de 2016

La Carrera Oficial: De lo social a lo histórico (III)

Después de haber visto el aspecto social de la Carrera y el económico y de seguridad, hoy vamos a ver el histórico, y como el recorrido ha ido muy vinculado a las necesidades y circunstancias de cada momento. Algo por otra parte muy lógico, porque aunque algunos tengan la Carrera como si un dogma de fe fuera, esta es una simple herramienta que debe estar al servicio de las hermandades y no al revés. La Carrera nunca debería ser un problema y la historia nos dice, como siempre, que en la adaptación a los tiempos está la solución a cualquier cuestión.

Desde que en 1604 el Cardenal Niño de Guevara castigara a las hermandades con un recorrido oficial, este se hacía de manera muy diferente a lo que entendemos en estos tiempo, tanto en la tipología, como en el recorrido. Debido a que durante tres siglos la gran mayoría de hermandades eran de la zona San Vicente-Macarena-Alfalfa, la "Carrera" en esa época iba desde la Cruz de Cerrajería hasta la calle Francos, pasando por Ayuntamiento y Catedral, lógicamente. Será en 1863 cuando el alcalde García Vinuesa implanta unas sillas de pago en la Plaza de San Francisco, cuyo ingresos irían para las procesiones ¿Nos suena?. El recorrido de finales del XIX estaba pensado, no sólo en función de la procedencia de las cofradías, sino de las "diferentes Sevilla". La comercial de calle Francos, la eclesial de Catedral, la civil del Ayuntamiento y la elitista de la calle Sierpes.

En 1888 un hecho golpea Sevilla, un terremoto hace que el cimborrio de la Cateral se desprenda. Las cofradías no pudieron entrar durante una década en la Catedral, y esto trajo algún quebradero de cabeza, ya que, por aquel entonces, la Plaza del Triunfo era un lugar muy poco recomendable para las cofradías. A principios del XX, con las cofradías de Triana ya haciendo estación a la Catedral y una estrechez de Placentines cada más dificultosa para las hermandades, hubo diversas disputas, pues eran varias las que querían volver por Hernando Colón, pero esto haría perder dinero a los comerciantes de Francos que ponían sus sillas en esa calle. Se llegaron a debatir auténticas tropelías como posible solución. Nada nuevo, ¿verdad?. Debido a que casi el 100% de las cofradías pasaba por Campana, a pesar de no ser recorrido oficial y a un enorme colapso que se produjo en 1914 (nos sigue sonando todo), en 1918 se configura una Carrera casi tal y como la conocemos hoy en día, con alguna modificación puntual en algún año. Con una Plaza del Triunfo mucho más digna y el ensanchamiento de Argote de Molina se consiguió que muchos de los problemas que existían a la salida de la Catedral se solucionaran. 

Ahora las cofradías que tenemos son en gran parte de los barrios y hermandades del sector "Este", cuyo recorrido actual les perjudica claramente. Quizás haya llegado el momento de dejarse de pamplinas e inmovilismos absurdos. Los cofrades del pasado verían muy ilógico y extraño algunos de los recorridos que se hacen actualmente y seguramente harían cambios para mejorar. En el pasado se toparon con dificultades bastantes más difíciles de superar de lo que tenemos hoy en día, y aún así supieron dar soluciones más o menos coherentes ¿Por qué ahora se tiene tanto miedo a los cambios y se es tan ineficaz en la gestión de soluciones? En el próximo articulo (último de estos dedicados a la Carerra Oficial), daré mi opinión global de este tema, basándome en lo que hemos visto en estos tres artículos anteriores.


Foto: cofradias.tv

domingo, 22 de mayo de 2016

La Carrera Oficial: De lo social a lo histórico (II)

En el anterior artículo vimos cual era el aspecto social que tenía unido la Carrera Oficial. Hoy vamos a centrarnos más en los aspectos económicos y de seguridad, los cuales van más unidos de lo que debiera. Para seguir por donde habíamos terminado, empezamos hoy hablando de la reventa de sillas, vemos que cada vez queda más claro que está ilícita práctica es algo muy extendido en ciertas zonas del recorrido oficial. Esto, entre otras cosas, es una perdida de dinero para el Consejo, o lo que los mismo, para las hermandades. La gran parte de los ingresos de una hermandad viene por las sillas, es por ello que deberían cuidar mucho más ciertos puntos. No tener un sistema eficaz contra la reventa es estar perdiendo ingresos, y no creo que ninguna hermandad, ni el propio Consejo, estén sobrados de poder adquisitivo.

Las hermandades llevan preocupándose del tema crematístico de la Carrera mucho tiempo, seguramente dese el principio, pero en estos últimos años hemos visto como han intentado saciar su voracidad recaudatoria metiendo más sillas. En 10 años el número de sillas ha aumentado visiblemente en prácticamente todo el recorrido, siendo este el mismo, esa subida de sillas sólo puede ir en detrimento de dos cosas: seguridad y/o comodidad. Estos planes pueriles que sólo miran por el mero hecho cuantitativo y no por el cualitativo es lo que puede provocar la explosión del sistema, y ojo, esto no es baladí, si el sistema falla (o explota) y se quedan sin ese recurso, que me digan como se van a financiar las hermandades. La solución para recaudar más no es ir poniendo sillas por todos lados, incluso algunas están situadas con árboles o farolas delante.

Esta vinculación de economía y seguridad es doblemente peligrosa y moralmente muy reprochable, los cofrades sabemos que la Carrera Oficial de hoy en día no es segura, los puntos de evacuación son insuficientes en caso de ocurrir una desgracia. No hace falta ser experto en seguridad para ver que la calle Sierpes es una auténtica ratonera, que nunca haya ocurrido nada no quiere decir que no pueda ocurrir, y si algún día pasara algo (Dios no lo quiera), en la conciencia de los responsables del hacinamiento de sillas irá, y espero que en la responsabilidad penal también. Pero lo sensato y honesto es no esperar que ocurra algo, sino poner el remedio antes de que pase. Por unos euros de más, la pereza de trabajar en otro recorrido y el peligroso inmovilismo estamos viendo como año tras año se está poniendo la integridad de las personas en juego, a todo esto ¿El autoritario y "seguro" CECOP no dice nada en este tema?

Es mucho dinero el que se mueve en las sillas en una semana, y sobre todo es una financiación vital para el mundo cofrade. No podemos permitir una gestión desastrosa de este recurso, pero sobre todo no podemos permitir que recaudar un poco más vaya en detrimento de la seguridad de las personas. Hay más de una solución posible, pero para llevarlas a cabo hay que trabajar duro y dejarse de ojanas, rebujitos, manzanilla en catavinos y adobo. Desde el origen de la Carrera Oficial el trasfondo social (que ya vimos en otro artículo) y el económico (que hemos visto hoy) están presentes, pero la mayor parte de veces el interés que ha primado ha sido el meramente cofrade. En el siguiente artículo veremos eso precisamente, cómo ha evolucionado la Carrera y el porqué lo hizo. Advierto que no será una lectura agradable para los amigos del club de fans del "esto ha sido así de toda la vida de Dios". 


Foto ABC












domingo, 8 de mayo de 2016

La Carrera Oficial: De lo social a lo histórico (I)

A ningún cofrade escapa que la Carrera Oficial es un eje fundamental de la Semana Santa. Si nos fijamos detenidamente, un gran número de los problemas y noticias que se producen son debido a la existencia de la Carrera. Cuando hablamos de horarios, de incorporación de nuevas hermandades, cambio de orden, ingresos económicos de las hermandades, reventa de abonos...tienen su eje vertebrador en el itinerario obligatorio que todas las hermandades tienen que hacer para llegar a la SIC. Considero que un apartado de tanta importancia no puede ser analizado ni desde la simpleza de un sólo argumento, ni desde un único aspecto, es por eso que voy a dedicar una serie de artículos a este tema, cada uno irá centrado en un tema diferente del recorrido oficial. Hoy vamos a empezar por el aspecto social y elitista del mismo.

El componente elitista de las sillas es algo que  muy pocas personas podrán poner en duda. Es difícil acceder a las mismas para gran parte de la población sevillana, ya no digamos para las personas que vienen de fuera. En ciertas zonas como los Palcos o la Campana, el interés de la mayoría de las personas, más que el de ver cofradías, es el del postureo (recordemos que para hablar hay que generalizar, pero eso no quiere decir que se refiera al 100% de personas). Siempre me llamó la atención una cosa en los Palcos, es la zona más cara con diferencia de la Carrera, sabemos que las personas que ahí pueden acceder son las de, como mínimo, una clase social media-alta, sin embargo la comodidad brilla por su ausencia, estar 9 o 10 horas en ese tipo de sillas, enfrente de otras personas y con la movilidad muy reducida no es lo que muchos entenderían por tener una localidad de privilegio. Seguramente haya pocos teatros en el mundo con peor gallinero que lo que aquí vemos y algunos sufren en la parte más privilegiada. Siempre he pensado que la mayoría de los que allí están no le importa mucho el hecho en sí de las hermandades, sino que van más por el postureo de poder contar que son dueños de una plaza en ese sitio. Al igual que existe el síndrome de la clase turista en los vuelos transoceánico, creo que muchos, cuando llega el Sábado Santo, sufrirán en sus piernas el síndrome sillas.

El carácter hereditario del mismo es algo que dificulta aún más el acceso a un localidad. Según se comenta por quienes llevan estos temas, existe una amplia lista de espera de personas que quieren conseguir una silla. Incluso hay gestores que sacan pecho por esto, cuando la realidad es que es una muestra palpable que si esto ocurre es porque el sistema es fallido. La gestión es del Consejo, pero la cesión para el uso de ese espacio es del Ayuntamiento, eso hace que ambos sean responsables, en diferentes grados, de las injusticias que ahí ocurran. Se está dando un privilegio a familias por el mero hecho de ser quienes son o porque algún antepasado suyo accedió en su momento a esa silla. ¿Es esto ético y moral en el siglo XXI?. De momento voy dejando preguntas, y será en el último de los artículos cuando dé mi opinión personal de todo el conjunto de la Carrera y lo que le rodea. 

Cíclicamente conocemos casos de de reventa, es vox pópuli la existencia de este hecho, sin embargo no parece que le quieran meter mano a este asunto. Este año "El Correo de Andalucía" ha publicado hasta los papeles que demuestran que esto ocurre, se formó mucho revuelo y me temo que no pasará nada más. Sí, quitarán las sillas a esas personas, pero ¿De qué sirve esto si no pones los medios para que siga ocurriendo? Decían los miembros del Consejo que ellos lo sabían porque habían contratado detectives privados, pero casualmente hasta que no ha salido publicado no han intentado actuar. El hecho de la reventa une dos aspectos, por un lado el social que hemos hablado hoy, por otro el económico que será el siguiente que tratemos.


Foto: ABC